10 de septiembre de 2013 / 09:34 p.m.

Turquía se impuso hoy a domicilio a Rumanía por 0-2, en un partido emocionante que estuvo abierto hasta el pitido final, y mantiene así sus opciones de jugar la repesca como segundo del grupo D europeo de clasificación para el Mundial de Brasil 2014.

Hungría, que venció en su campo a Estonia por 4-1, recuperó el segundo puesto del grupo, por delante de Turquía y Rumanía, igualados a puntos, y por detrás de Holanda.

En un inicio trepidante, ambas selecciones salieron al campo de juego con la mirada puesta en la victoria, a sabiendas de la importancia de este resultado para seguir optando a disputar el próximo Mundial.

Un precioso cabezazo del delantero del Galatasaray Burak Yilmaz entre los defensas Vlad Chiriches y Dorin Goian en el minuto 22 de juego adelantó a los turcos en el marcador.

El atacante Ciprian Marica, que sigue sin equipo, creó una ocasión de peligro en un contraataque al inicio del encuentro, pero fue parado en falta por Semih Kaya.

Más tarde, el extremo del Espanyol Gabriel Torje disfrutó de otra oportunidad al lanzar por encima de puerta un tiro libre desde 20 metros.

Ante la insistencia de los jugadores rumanos, los pupilos del seleccionador turco, Fatih Terim, se vieron obligados a aumentar la intensidad de su juego.

El centrocampista del Atlético de Madrid Arda Turan dio un buen pase Umut Bulut, que falló un disparo a bocajarro ante el guardameta Tatarusanu.

Después del tanto de Yilmaz, Rumanía se lanzó al ataque para empatar el partido, pero vio cómo la zaga visitante contrarrestó sus intentos de aproximarse a portería.

Tras la reanudación, el portero Tatarusanu se tuvo que esforzar en una gran estirada para tras un disparo de Bulut dentro del área.

Los pupilos de Victor Piturca no se amilanaron y siguieron atacando incesantemente el área contraria con la mala suerte de que un balón se estrellase contra el poste derecho del guardameta turco, Volkan Demirel, tras un lanzamiento diagonal del centrocampista Adi Popa.

Los visitantes se limitaron a defender el resultado ante la continua ofensiva de los rumanos, llegando a crear jugadas de gol en varios contraataques, pero los aficionados locales aún suspiraban por el tanto del empate.

Sin embargo, un tiro cruzado del recién salido Mevlut Erdinc enmudeció al Estadio Nacional de Bucarest y significó el 0-2 definitivo en el minuto 95.

EFE