19 de mayo de 2013 / 12:35 a.m.

Aunque no alcanzaron la cifra que se había estimado, unos 10 mil aficionados ofrecieron un permanente apoyo a los Rayados y salieron contentos por el esfuerzo ofrecido por el Monterrey en la semifinal a pesar de la derrota 2-1.

Los fanáticos regiomontanos fueron ubicados en la zona sur del anillo superior del Estadio Azteca, desde donde alentaron a su equipo hasta el final.

Aunque quedaron a un paso de la gran final, la gente salió contenta por el esfuerzo desplegado por los jugadores a lo largo del semestre.

Los tradicionales cánticos de los seguidores regiomontanos se escucharon como el “Señores yo soy Rayado y tengo aguante”…”Vamos, vamos Monterrey, hoy te venimo-alentar”, o el “Vamos Rayados, pongan hue…que ganamos”.

Tras el penal marcado por Raúl Jiménez, los “oles” y los cánticos de la afición capitalina subió de volumen pero eso no mermó el entusiasmo de los Rayados.

El equipo le ofreció este año a sus seguidores el tri-campeonato en la Concachampions con una histórica remontada sobre el Santos; el triunfo de 1-0 en el clásico de temporada regular en El Volván , y la eliminación de los super líderes Tigres en la ronda de cuartos de final.

A pesar de las permanentes bajas que tuvieron por lesión y un incierto arranque en la Liga MX, el técnico Víctor Manuel Vucetich y el equipo se las arreglaron para superar adversidades.

El equipo extrañó a César Delgado en semifinal pero la sensación que dejó Rayados en sus fanáticos no es de frustración.

No se quedaron con jugadores revulsivos en la banca, no apostaron a un solo torneo ni despreciaron la posibilidad de estar en el Mundial de Clubes de Marruecos. Al final de la jornada no hay mucho que cuestionar al Monterrey y menos a su técnico.

Rayados se “murió” en la raya, tanto en la liga como en la Concachampions y eso es algo que sus seguidores agradecen.

Al final de la temporada, el Monterrey ha dado más resultados que explicaciones.

Tomás Víctor López