29 de diciembre de 2013 / 01:48 a.m.

Mérida.- Católicos yucatecos marcharon hoy en esta capital a favor de dar un "Sí a la vida" al tiempo de hacer conciencia de los peligros que ésta enfrenta desde la concepción hasta la edad adulta mayor.

La vocera del voluntariado de Radio María, promotora de la marcha, Angélica Garay Hernández destacó que por segundo año consecutivo se realiza el encuentro para recordar la matanza de niños a manos del Rey Herodes, historia que se repite muy comúnmente con la práctica de abortos.

Nuestro llamado, dijo, es para dar un "Sí a la vida", es algo que no podemos perder de vista, es algo muy positivo por lo que debemos de luchar siempre. El hecho que desde Radio María impulsemos este tipo de llamados es precisamente para recordar el Sí que dio la Virgen María a la vida, un sí incondicional.

Sin embargo, señaló que la lucha a favor de la vida no se debe limitar sólo a preservar la concepción misma, sino también hacer visible los riesgos a la vida de niños y jóvenes a causa de la violencia y las drogas.

Más aun, continuó, tenemos que hacer conciencia del sufrimiento de muchos adultos mayores, quienes son abandonados y cuando estos sufren de una enfermedad terminal, tenemos que pedir para que su familia los apoye y bajo ninguna circunstancia, nunca, se les cruce por la mente interrumpir su vida.

A su vez, el vicario de la Pastoral de la Arquidiócesis de Yucatán, Fernando Sacramento Avila bendijo la peregrinación que concluyó en el templo de la Sagrada Familia, y pidió recordar que Dios ha dado "el inmenso don al ser humano para producir la vida humana con todas sus capacidades y potencias".

También oró por niños y jóvenes para que Jesucristo "los acompañe a lo largo de su vida y descubran la misión de vida a los que los has llamado y sean imitadores suyos en la fe, en el amor y la obediencia".

Al tiempo que pidió a la Virgen María ser "su consejera y protectora y no permitas que caigan en los peligros del pecado y la muerte del alma y del cuerpo".

En tanto, pidió por los adultos mayores y sus familias a fin de que les sean concedido a éstas "la capacidad permanente de amarlos y valorarlos dignamente" y por los enfermos terminales y moribundos, "dales la salud si es tu voluntad o llámalos a tu presencia".

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