20 de noviembre de 2013 / 11:59 a.m.

Rafael Márquez vive hoy de un segundo aire desde su salida del Barcelona para ser nuevamente el baluarte de la selección mexicana de fútbol que rescató el boleto al Mundial de Brasil 2014, prácticamente sobre la hora.

La conquista del billete, de la que Márquez ha sido parte, se ha dado en la repesca intercontinental ante Nueva Zelanda, a la que México llegó por su mal desempeño en la eliminatoria regional, en la que tuvo cuatro técnicos y muchos fallos en su estadio.

A sus 34 años, el exbarcelonista se ha abierto en estos dos partidos una ventana de ilusiones para pensar en jugar un cuarto mundial de fútbol, luego de sus asistencias a las ediciones de Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

Márquez le devolvió en esta serie de repesca la fortaleza a la defensa y le añadió el plus de sus servicios largos como un arma adicional de ataque que el equipo supo utilizar para abrir la defensa de sus rivales.

El capitán de la selección ha tenido una carrera que refleja más partidos y títulos en Europa con los equipos Mónaco y Barcelona, que en México, donde solo tiene 41 encuentros disputados, catorce con el Atlas, donde debutó, y 27 con el León, donde juega.

A su salida del Barcelona, donde jugó de 2003 a 2010, el defensa nacido en Michoacán se fue al New York Bulls de Estados Unidos (2010-2012), antes de recalar en el León, donde ya tiene dos torneos completos.

Si después de Sudáfrica 2010 a Márquez le ilusionaba seguir hasta Brasil, con la salvedad de que llegaría con 35 años, hoy disfruta de su rol de líder y se ilusiona con el que puede ser su cuarto mundial consecutivo.

Rafael Márquez ha sumado ya 117 partidos desde su debut en 1997, y la sobriedad mostrada en estos juegos ha ayudado a borrar la imagen de las expulsiones en partidos clave, como ante Argentina en la Confederaciones 2005, y Estados Unidos en el Mundial 2002.

Con el León, el jugador de Michoacán (estado mexicano donde nació) también vive un segunda juventud y juega con el nivel de sus mejores años en Europa.

Con el Chepo de la Torre tuvo once participaciones en el 2011, ganaron la Copa Oro de la Concacaf, pero en el 2012, disminuyó su presencia en la selección al punto de volverse marginal, con ocho convocatorias.

En el 2012 fue llamado para dos amistosos y estuvo ausente de la eliminatoria para Brasil 2014 hasta que Víctor Manuel Vucetich lo rescató para los últimos dos partidos del Hexagonal final y repitió con Herrera para la repesca.

EFE