19 de agosto de 2013 / 05:10 p.m.

La tercera posición de Catar y la victoria de Austin, en la segunda cita, podían ser fruto de la casualidad o de un trabajo de entrenamiento bien hecho, como también sus siguientes resultados, todos en el podio salvo Mugello (Italia), en donde una terrorífica caída le pasó factura para la carrera y en ésta se acabó cayendo por su innata ambición, pero la secuencia que ha encadenado en los últimos grandes premios "el niño" no es fruto de la casualidad.

Cada vez se encuentra más adaptado a su nueva moto, a la que todavía dice no conocer del todo, pero lo cierto es que lo que exterioriza con sus resultados no parece acompañar a sus palabras.

En Alemania, un circuito que conocía de su época de Moto2, la victoria podría ser o no recompensa al trabajo realizado pero el triunfo en Laguna Seca, un circuito en el que nunca había rodado con una moto de competición era la recompensa a su talento, un talento que ha vuelto a refrendar en Indianápolis, trazado denostado por muchos pilotos pero en el que sin embargo él -Márquez- dice que disfruta mucho porque "desliza mucho".

Ese es el carisma y la "habilidad" del piloto de la escuadra Repsol Honda, al que le salen todas las cuentas y también le acompaña la suerte en forma de ausencia de lesiones, aunque caídas fuertes ha sufrido ya más de una y por ello sabe lo que "duele" irse al suelo con una MotoGP.

Aunque Lorenzo y Pedrosa no estuvieron al ciento por ciento en Indianápolis, se tendrán que esforzar al máximo si quieren dar caza a su joven rival, que no parece encontrar límites al pilotaje de su moto y con cada gran premio que pasa se hace más y más peligroso.

El británico Scott Redding (Kalex), por su parte, supo sacar una renta positiva de la última cita americana al aprovecharse de los problemas de su máximo rival, el español Pol Espargaró (Kalex), si bien quien dio un auténtico recital fue su compañero de equipo Esteve Rabat (Kalex), quien planteó la carrera de una manera muy inteligente y cuando vislumbró su posibilidad de luchar por mejorar y después por vencer, la supo aprovechar a la perfección.

La lesión del líder del mundial de Moto3, el español Luis Salom (KTM), le dejó sin opciones de aspirar al triunfo pero al menos supo sobreponerse a las adversidades para firmar como mejor resultado una quinta plaza mientras sus máximos rivales se peleaban por la victoria y de ellos el más beneficiado fue Alex Rins (KTM).

Rins destacó tanto en entrenamientos como en carrera y en Indianápolis demostró que cada vez se encuentra a un más alto nivel, lo que le permite disputar la victoria a cada gran premio tanto a Salom como a Maverick Viñales.

A ellos se ha unido y lo podría hacer en sucesivas ocasiones Alex Márquez (KTM), que en Indianápolis obtuvo su primer podio en el campeonato del mundo y que seguramente no será el último pues peleó por la victoria con su propio compañero de equipo casi hasta el final.