23 de julio de 2013 / 08:26 p.m.

Fuera de Argentina, la gran mayoría quedó con la boca abierta al confirmarse que Gerardo Daniel Martino dirigirá al Barcelona. Pero si la mirada se apunta a la genética futbolística del "Tata" y sus principios de vida, era inevitable que sus destinos se cruzaran algún día.

Martino no implica un cambio de paradigma en el juego del Barcelona. Por el contrario, será un continuador del estilo cultivado por Pep Guardiola y Tito Vilanova. Un punto seguido.

"Hay una institución que tiene una forma de vida y de jugar adoptada hace mucho tiempo, y somos nosotros los que nos vamos a insertar en ese mundo", adelantó Martino en una multitudinaria rueda de prensa el martes, como para despejar dudas sobre sus intenciones futbolísticas.

Martino, de 50 años, se formó como jugador y hombre en Newell*s Old Boys, uno de los vientres más prolíferos del futbol argentino. En ese mismo club se gestó Lionel Messi, si bien fue el Barsa el que terminó dando a luz al mejor jugador del mundo.

El guiño del astro fue determinante para la contratación de Martino. Pero sería injusto reducirlo a un capricho del mejor futbolista del mundo.

Hay un sentido de pertenencia que une a los jugadores surgidos de la cantera de Newell*s muy similar al que se cultiva en La Masía. Hay un compromiso con el club que se transmite de generación en generación. En la "Lepra", el jugador profesional es también hincha de esos colores.

El propio Martino dio una muestra de esa fidelidad cuando rechazó una oferta millonaria para dirigir a Colombia y regresó a Newell*s en 2012 para salvarlo del descenso.

"Hay equipos que a uno le entran por los ojos por como juegan y como son, y hay otros que te gustan como juegan pero te causan antipatía. Y esto es lo que pasa con Barcelona y Real Madrid. Vos al Barcelona lo acabas queriendo", sostuvo Martino en una entrevista reciente a la cadena Fox.

"Cuando ves a Iniesta y a Xavi, los escuchas hablar y las anécdotas internas que cuentan cuando son campeones... los querés más todavía. No te disgusta que sigan ganando", apuntó.

El Newell's campeón de Martino ha hecho suyos dos mandamientos del Barcelona: la elaboración y el juego de posesión.

"Su estilo y el del Barcelona son compatibles", opinó el entrenador argentino Angel Cappa. "Es un entrenador muy capaz e inteligente y que se va adaptar sin dificultades a la forma del club".

Martino ha sido un alumno ejemplar de Marcelo Bielsa, quien lo tuvo a su mando en el Newell's campeón a principios de los 90. Pero en el presente sus coincidencias son más ideológicas que futbolísticas.

El afán protagónico y la búsqueda obstinada por el ataque son rasgos comunes en sus equipos. Pero el Newell's campeón del torneo Final priorizaba la elaboración desde su propio arco, tenía prohibido el pelotazo. Los equipos de Bielsa, en cambio, se inclinan por aceleración más que la pausa.

Martino y Bielsa, que prefieren para dirigir vestir ropa de gimnasia antes que los trajes, son hombres de principios parecidos y no los negocian. Ello les ha valido el reconocimiento y la admiración de sus dirigidos, pero también duros enfrentamientos con los altos mandos del fútbol argentino. Bielsa un día pegó el portazo de la selección argentina "por falta de energías" y nunca más volvió a dirigir en su país. Martino, antes del interés del Barcelona, se marchó de Newell's cansado de la desorganización de la liga local.

"Flaco no te vayas, flaco vení, quédate a ver al Tata que parece Platini", era en canto que bajaba desde las tribunas de la cancha de Newell's cuando a mediados de los 80 Martino jugaba con la distinción y el toque pausado del francés.

Se retiró como jugador en Barcelona, pero de Ecuador, en 1996.

Martino empezó como entrenador bien de abajo: Brown de Arrecifes, de la segunda división de Argentina. En la misma categoría luego dirigió a otros dos equipos, pero alcanzó la madurez como técnico en Paraguay.

En 2002 fue contratado por Libertad, de Asunción, que por entonces era conducido por el magnate tabacalero Horacio Cartes. El dirigente es el mismo que hoy es presidente electo de Paraguay y se comenta que alguien del Barcelona lo contactó para pedirle referencias. Ese mismo año fue campeón. En el fútbol guaraní también dejó su sello en Cerro Porteño. Le debe a ese país el primer gran desafío de su carrera: la selección paraguaya.

En septiembre de 2009, luego de una formidable campaña en las eliminatorias sudamericanas, confirmó su clasificación para el Mundial 2010. En esa competencia, muchos de sus futuros dirigidos lo sufrieron en carne propia. España, luego campeón del mundo, le ganó con un ajustado 1-0 en los cuartos de final.

Un año después, Paraguay fue finalista de la Copa América que se organizó en Argentina, donde perdió ante Uruguay.

Martino destacó la importancia que tuvo Paraguay en su carrera de entrenador y les agradeció por considerarlo partícipe de su llegada al Barcelona.

El "Tata" manejará un vestuario sin divos, pero con jugadores ganadores y voces de peso que seguramente medirán cada uno de sus pasos.

"Es un hombre muy metódico que calcula hasta la trayectoria y la velocidad de la pelota de un lado a otro de la cancha. Por eso, Paraguay jugó de forma destacada en Sudáfrica. La consigna suya era no cometer errores porque como el fútbol es muy veloz, es difícil corregirlos inmediatamente", comentó el delantero paraguayo Roque Santa Cruz, hoy en el Málaga de España.

"Además, tiene la capacidad de levantar el ánimo de los jugadores fortaleciendo su autoestima. Nadie es mejor que nadie en la cancha. Somos once contra once, siempre nos decía", lo destacó.