18 de noviembre de 2013 / 05:03 p.m.

“Ser rayado es un sentimiento que se lleva en el corazón”, dice uno de los cánticos de La Adicción y ayer más de 12 mil aficionados le demostraron precisamente ese amor, esa pasión a los Rayados de Monterrey en la práctica libre que tuvo el equipo en el estadio Tecnológico.

La fiesta se vivió desde temprana hora. El clima favoreció a los aficionados y jugadores e incluso a los elementos de Fuerza Civil que resguardaron a los futbolistas en la cancha y el estacionamiento, a donde 

Como es costumbre en la zona de La Adicción el sonido de los tambores y trompetas no dejó de soñar, dando vida a la práctica, en tanto en la cancha los jugadores hacían trabajo físico regenerativo. El entrenamiento en sí fue ligero: estiramiento, trote, toque de balón y ¡listo!

A su costado, el público más sereno, miraba atento los movimientos de los jugadores, que concentrados seguían las indicaciones del preparador físico supervisado por el profesor José Cruz.

Humberto Suazo, Neri Cardoso y Darvin Chávez se retiraron temprano de la práctica; trotaron e hicieron trabajo físico. Luis Madrigal trabajó por separado y Ricardo Osorio aprovecho el día para compartir tiempo con sus hijas, quienes se divirtieron columpiándose con una de las cuerdas para hacer fuerza.

El presidente deportivo, Luis Miguel Salvador, acudió a la práctica y observó por momentos el trabajo de los futbolistas.

Al final, Jonathan Orozco se acercó de manera individual a las tribunas para agradecer al público su asistencia. Antes lo habían hecho en grupo y levantando los brazos en alto aplaudieron a sus seguidores por este momento.

Los más afortunados se llevaron un balón de recuerdo, esféricos que algunos jugadores regalaron al público.

Todo esto, bajo el par de ojos de 50 elementos de Fuerza Civil y una decena de elementos de seguridad privada que cuidaron no sólo la integridad física de los jugadores, sino también del público que por momentos complicó su estadía, sobre todo cuando buscaron a través de la malla ciclónica el autógrafo de alguno de los jugadores como Juan de Dios, Eduardo Zavala, Luis Madrigal y el mismo Jonathan Orozco, entre otros.

La espera para algunos valió la pena, pues no sólo tuvieron la oportunidad de ver a sus máximos ídolos, sino también de llevarse un recuerdo de éstos.

Martha Cedillo