7 de febrero de 2013 / 11:26 p.m.

Monterrey • Las repercusiones que pueden acarrear ser víctima de violencia acústica, o de altos decibeles, pueden ser tantas que van desde la baja productividad y sentimientos de irritabilidad y coraje, hasta bajo deseo sexual y una cadena hereditaria de mal humor.

El especialista médico, Israel de la Cruz Ávila, expuso que la población puede padecer varias consecuencias derivadas de altos sonidos, desde los karaokes en las fiestas, hasta incluso los gritos en las discusiones familiares, de vecinos o laborales.

De la Cruz Ávila destaca que las repercusiones son tantas que sobresalen tanto en el ámbito social como en el personal, pues cuando los sonidos altos son por las noches no permiten el descanso del cuerpo, afectando a éste durante el día; y mientras ocurre en el día afecta la irritabilidad y el ánimo en todos los sentidos.

“Hemos visto que los pacientes que están con una sensibilidad a un sonido mayor a 80 decibeles producen un problema acústico. Hay insomnio, dificultad para conciliar el sueño, la fatiga, estrés, histeria, neurosis, aislamiento social, hasta falta de deseo sexual. El insomnio produce la fatiga, falta de concentración y falta a la productividad y estrés. Hemos visto que el oído es muy peligroso con un sonido intenso o súbito, como arma de fuego o petardo”, afirmó.

Un ejemplo de ello, destacó, es en las relaciones laborales, pues cuando un jefe recrimina a un trabajador a gritos; éste en ocasiones recrea la acción con su pareja o esposa; y ésta a su vez con los hijos, quienes a su vez si son varios, el mayor recrimina a gritos a los menores, por lo que se vuelve una cadena que desencadena actitudes a lo largo de varias generaciones.

Otra medida similar es cuando se toca el claxon de un automóvil, produciendo cerca de 80 decibeles, cuando la Organización Mundial de la Salud detalla que son 70 los decibeles antes de que afecte el bienestar de las personas.

En el caso de fuegos pirotécnicos, los decibeles van desde los 100 hasta 120 o incluso hasta los 140.

Dentro de las sanciones que los municipios aplican a los vecinos que hasta altas horas de la madrugada tienen música, señala que lo que deben de hacer es crear una consciencia de respeto hacia el semejante, y con ello evitar realizar estas prácticas con las que afectarán a terceros.

Israel Santacruz