12 de septiembre de 2013 / 06:20 p.m.

El gran evento atomovilístico, lo que todos han estado esperando, el momento sobre ruedas más importante del año será inaugurado el próximo 22 de septiembre por la Canciller de Alemania, Angela Merkel en Frankfurt.

Se trata de la edición número 65 del Salón del Automóvil, misma que mostrará un repertorio de 159 novedades automovilísticas, en especial la nueva tendencia de la electrificación del automóvil y la denominada conectividad, es decir, un conjunto de tecnologías que tratan de interconectar conductor, automóvil y entorno.

En relación a la electromovilidad, se mostrará que la movilidad eléctrica ya no es una visión, los e-coches ya están en las calles, desde los eléctricos puros a los de todo tipo de tecnologías de hibridación, junto con los automóviles de pila de combustible de hidrógeno.

Sin embargo, está claro que los clásicos motores de combustión interna, diésel y gasolina, continuarán dominando el mercado durante muchos años, mientras los trenes de potencia alternativos se unirán a ellos.

El segundo enfoque tecnológico del Salón es la conectividad, un área que dará lugar a profundos cambios en la funcionalidad de los automóviles, en la conducción y en la seguridad, ya que un conductor, por ejemplo, podrá ver mas allá de lo que podrá hacerlo con la visión ocular.

Los coches reconocerán obstáculos ocultos tras un cambio de rasante, por ejemplo, podrán ver lo que ocurre a la vuelta de la esquina o prepararán la respuesta de la suspensión a los baches que detecten los sensores.

Éste es el camino hacia una conducción parcialmente automatizada en la que los sistemas aliviarán algunas de las cargas que hoy tiene el conductor, incluso hasta detener totalmente el vehículo para evitar un alcance, un objetivo que algunos fabricantes ya están a punto de lograr con sus sistemas de vigilancia pasiva y activa.

Los expertos esperan un crecimiento anual del 36% de automóviles conectados, de forma que 210 millones de coches de este tipo estarán en las carreteras de todo el mundo en el año 2016, cuatro veces más que los actuales.