10 de agosto de 2013 / 06:58 p.m.

Chimalhuacán, Estado de México • Un infierno es lo que se ha convertido la vida de cuatro hermanas, originarias de la comunidad San Martín Caballero, en Oaxaca. Cuando eran muy pequeñas, desde que tienen uso de razón, han sido maltratadas, vejadas y humilladas: los verdugos, su padre y el hermano mayor.

Los nombres, por obvias razones, fueron omitidos, pues ellas han decidido romper el silencio, pero aseguran que tienen miedo.

La menor de las cuatro hermanas, a quien llamaremos Candelaria, de 14 años, narra con horror su calvario: “Desde niña, mi papá me pegaba y desde que tenía 9 años, mi hermano abusaba de mí y de mis hermanas”.

Con voz temblorosa y las manos sudando, relató a MILENIO cómo su hermano la forzaba a tener relaciones: “Me agarraba a la fuerza cuando mi mamá salía y por muchos años fue así”.

Ella y sus tres hermanas mayores, de 16, 17 y 19 años, recibían el mismo trato. Nunca se lo habían dicho a sus padres, pues estaban amenazadas por su victimario, y cuando rompieron el silencio para decirles a sus progenitores lo que su hermano les hacía, en vez de recibir apoyo fueron castigadas; no les creyeron, las trataron como mentirosas y de castigo recibieron mas golpes.

Tiempo después la familia emigró al Distrito Federal, y el calvario continuó para las cuatro hermanas,

La mayor de ellas, con engaños, sacó a sus hermanas diciéndole a los padres que las llevaría a trabajar; de inmediato fue con una persona que conocía en Chimalhuacán, Estado de México, y ahí se refugiaron en una asociación civil, donde ahora les brindan apoyo.

La adolescente pidió la intervención de la Procuraduría General de Justicia mexiquense para que fuera detenido su hermano por el delito de violación y lo que resulte.

Candelaria asegura que si no recibe apoyo y la quieran regresar con sus padres y hermano, preferiría quitarse la vida antes que volver a padecer el mismo infierno.

Las cuatro hermanas decidieron acudir al Centro de Atención a Víctimas de la procuraduría estatal para iniciar la denuncia correspondiente y pedir orientación para recibir ayuda legal y psicológica; sin embargo, la atención les fue negada con el argumento de que es en Oaxaca donde se tiene que iniciar el proceso.

Desesperadas, se dirigieron al DIF de Chimalhuacán, pero no fueron atendidas en un primer intento y salieron decepcionadas.

Al respecto, la directora del DIF municipal, Alma Delia Aguirre, dijo que no tenía antecedentes del caso, pero garantizó que si ellas presentan la denuncia, recibirán el apoyo y la protección necesarias.

HISTORIA POR LAURO GALICIA