3 de septiembre de 2013 / 11:19 p.m.

Cuando Rafael Nadal ganó su primera corona del Abierto de Estados Unidos en 2010, para completar la colección de títulos de Grand Slam, el español se presentó con un cohete de saque gracias a lo que describió como un leve ajuste de la posición de la mano en el agarre de la raqueta.

Tres años después, instalado en los cuartos de final del último Grand Slam de la temporada, el español no saca con la misma potencia. Los resultados, sin embargo, reflejan a un Nadal avasallador.

Con la mira puesta en un 13er título de Grand Slam, Nadal se florea con una impecable marca de 19-0 en superficie de cemento este año.

Tampoco ha cedido su servicio en los 56 games que lleva en los cuatro partidos que ha ganado en su actual marcha en Flushing Meadows. Incluyendo los Masters de Montreal y Cincinnati, en los que se proclamó campeón el mes pasado, Nadal apenas ha perdido el saque en ocho de 168 games.

Toda una demostración, a sus 27 años, de una extraordinaria capacidad para ofrecer variantes en su propuesta tenística.

En esa campaña de 2010, Nadal sacó chispas con un saque que sobrepasaba las 130 millas por hora (209 kph). El lunes, al eliminar en cuatro sets a Phillip Kohlsschreiber, el promedio de velocidad de su primer saque fue de 96 mph (154 kph), pero su oponente alemán nunca encontró la vía.

La suerte también ayuda, como apuntó el mismo Nadal sobre el solitario break point que Kohlschreiber desperdició al fallar un smash de rutina en el primer game del cuarto set, dejando la pelota rendida en la malla.

"No he perdido mi servicio porque tuve mucha suerte cuando Phillip cometió un gran error con su smash, por eso no he sufrido ninguna rotura todavía", dijo Nadal. "En cualquier caso, cuatro partidos sin perder el saque es una gran noticia, no puedo negarlo. Estoy feliz por ello. Sentí que al principio no estaba sacando bien".

En cuartos de final, el miércoles, Nadal se enfrentará con su compatriota Tommy Robredo, quien viene de dejar fuera a Roger Federer.

Su marca contra Robredo es un perfecto 6-0. Un periodista le señaló que tenía antecedentes "hiperfavorables" ante ese rival y los otros en su sector de la llave. Nadal no comió del cuento: "Sí, pero Federer estaba 10-0 contra Robredo".

El pensamiento del mallorquín es que hay diversas fórmulas para ganar y que no necesita de un saque tan fuerte para ganar.

"No es solo llegar y pegar la gran bomba", reflexionó durante la primera semana del torneo. "Hay otros caminos. Un saque más constante, que me pueda dar tranquilidad".

Subraya que lo más importante ha sido la forma con la que ejerce control desde el fondo en los peloteos.

También ha hablado sobre el factor psicológico de ganar esos puntos en los que afronta una situación de quiebre de saque y no perdonar cuando dispone la oportunidad que hacerle daño al rival.

"Los mejores tienen la capacidad de darse más oportunidades que los demás, ahí está la gran ventaja. Los mejores terminan ganando porque se fabrican más oportunidades que los otros. Y encima cuando están con confianza, aprovechan la mayoría de oportunidades, entonces evidentemente aparecen las victorias", afirmó. "Los break points en contra son un poquito similar. Al fin y al cabo, son momentos psicológicos, en los que la habilidad o la decisión de jugarlos bien o no. No puedo dar consejos. Lo que creo es que es importante tomar las decisiones con la cabeza fría, analizar la situación y después jugar el punto con la decisión necesario para que salga bien".

Ap