26 de octubre de 2013 / 05:22 p.m.

Sólidas y erráticas aperturas, tres jonrones, 15 carreras, siete errores, 35 ponches, grandes jugadas a la defensiva y un triunfo por bando, es un poco de lo que han tenido los dos primeros choque del Clásico de Otoño, que a diferencia de lo que sucedió el año pasado, asegura que habrá al menos cinco duelos.

Tuvieron que pasar 14 campañas para que los dos conjuntos con el mejor récord en la temporada regular se enfrentaran en la Serie Mundial, lo que levantó expectativa sobre el alcance que podría tener este duelo, y más, luego de que mostraron paridad en números y características de juego.

Tras los primeros dos choques, han cumplido en el campo y llegan a San Luis con el duelo empatado 1-1. "No me sorprende que estemos en este punto en la serie", explicó John Farrell, mánager de los Medias Rojas. "Sabemos que fuimos los dos mejores de la temporada y estamos en un nivel similar, por eso está la serie empatada".

El Clásico de Otoño ha pasado del Adam Wainwright que admitió cinco carreras en los dos primeros innings, teniendo en contra la actuación de una errática defensiva que cometió tres errores, al sólido debut en Serie Mundial del novato Michael Wacha.

Se tiene a un David Ortiz que suma cuatro hits en seis turnos, con dos jonrones y cinco producidas y a un Jon Lester que no admitió anotación en 7.2 tandas pero también, a ocho bateadores que no han podido dar imparable. Más allá de los números, el punto más importante está en las pizarras finales: un triunfo por lado.

"Estamos emocionados por volver a casa, para estar con nuestra afición con la serie empatada. Ha sido una gran experiencia la que tuvimos en Boston y hemos mostrado el nivel que esperábamos ahora queremos mantenerlo porque no hay mejor lugar que casa, y no queremos volver a Boston", dijo Mike Matheny, manejador de los Cardenales.

SIN BATEADOR DESIGNADO

El Estadio Busch se prepara para recibir tres duelos en este Clásico de Otoño, sábado, domingo y lunes, un sitio donde los Cardenales terminaron con marca de 54-27, el segundo mejor conjunto de la MLB, y van 5-1 en playoff s, teniendo además, un punto que puede ser determinante a su favor: no hay bateador designado.

Con la regla del BD, el equipo de la Americana tiene que perder a un bat fuerte para dejar que el pitcher pase a la caja de bateo, lo que conllevaría hacer cambios para que Big Papi juegue a la defensiva.

"David va a estar en primera base. Es lo que hemos hecho en los juegos interliga que tuvimos y lo que vamos a repetir, porque tenemos que buscar que esté en el juego de la forma que sea", explicó Farrell.

Uno de los peloteros que mejor puede hablar del cambio que significa el tener que dejar de lado el bateador designado es Jake Peavy, abridor hoy por los Medias Rojas, ya que el derecho jugó ocho años en la Liga Nacional.

"Tenemos una desventaja por el simple hecho de que nuestro line up está estructurado de una forma distinta al del equipo de la Liga Nacional, ellos van a jugar con su alineación normal", explicó.

El lanzador tendrá que batear, lo que definitivamente es un duro golpe para Boston, ya que tendrán que dejar fuera a Mike Napoli, dejando a un Peavy que tiene un porcentaje de bateo de .173 de por vida, y esta temporada suma un hit en nueve turnos.

Un movimiento así puede ser determinante en el resto de la serie, ya que a pesar de contar con nombres de alto calibre para batear, los patirrojos apenas tienen un .188 de porcentaje ante los brazos de San Luis.

Una de las razones de ese bajón ofensivo es que Shane Victorino (8-0), Jonny Gomes (7-0), Xander Bogaerts (6-0) y Stephen Drew (7-1) se combinan para un hit en 28 turnos (.036).

Miguel Boada Nájera