3 de febrero de 2013 / 03:56 p.m.

Las canchas lucen desiertas y sucias. El viento arremolina varias bolsas plásticas, y un anciano que recorre el perímetro se tapa el rostro como puede. Enfrente, sobre la calle Mariano Azueta, varios albañiles trabajan con música colombiana de fondo, mientras una señora sentada en una banca de cemento observa al infinito.

"“Estamos muy abandonados aquí. Está lleno de basura y nunca vienen los de municipio para arreglarnos el parque”", se queja Ubaldo Fernández, vecino que vive en la Buenos Aires desde hace 30 años.

Ubaldo, como otros, reclama que las canchas de futbol y demás zonas recreativas ubicadas en la colonia, permanecen en el olvido gubernamental desde hace años y dicen estar hartos de tanta promesa.

"“Tanta lana para muchas cosas y esta zona es un polvaredal lleno de fierros viejos que dejan del mercadito”", expresa mientras señala varias estructuras oxidadas.

Todos los jueves aquella zona se transforma en un enjambre de puesteros y la identidad deportiva del lugar queda borrada del mapa, acusa una señora que no supera los 40 años.

"“¿Por qué cree que municipio no arregla aquí? Para mí que están arreglados o algo con los del mercadito. Imagínese los chingos de lana que recaudan con los sindicatos y la raza de los partidos por las cuotas semanales que se entregan”".

El enojo ciudadano no es nuevo respecto de las instalaciones irregulares, pero el cansancio de los vecinos ahora parece enfocarse hacia el deporte.

“"Necesitamos que mejoren las de futbol y las de básquet. No puede ser que sean utilizadas como estacionamientos u otras actividades y que siempre las tengas arrumbadas. ¿Cuánto le puede costar al alcalde ponerle varios camiones de tierra, emparejar, arreglar un par de tableros de básquet… no sé, usted dígame. Ojalá mejoren el parque para que se acerquen más chavos a jugar”".

La zona tiene dos canchas de futbol con piso de tierra y otras tantas de básquet que lucen tableros rotos y pisos de cemento destrozados por el uso forzado de puesteros y clientes del mercadito de La Florida.

"“Tenemos la idea de mejorar la cancha de abajo, pero necesitamos algún compromiso de los funcionarios porque si no, perdemos dinero. Ojalá hubiera un comodato que ayude a losemprendedores de la ligas privadas que queremos mejorar esta situación”", explica Juan Guerrero, de la liga La Pastora.

Como le ocurre a él, son decenas de ligas las que ocupan muchísimos terrenos para el denominado futbol llanero; quizás la última expresión del interés popular por practicar un deporte que ha crecido en pasión, pero que vio cortadas sus posibilidades de práctica debido a la compleja combinación que supuso el huracán Alex e incansables emprendimientos inmobiliarios que acabaron con grandes hectáreas de juego.

Ubaldo camina y señala varias botellas y alambres oxidados que hay por el lugar.

"“Necesitamos un mejor espacio para los niños; que motive a los jóvenes a disfrutar los juegos y pasar más rato haciendo deporte para que se alejen de tanto vicio. Mire, aunque sea, la cancha de arriba que la pongan bonita, no sé… algo, porque seguro que al mercadito no lo van a cambiar de lugar ¿o sí?”".

ClavesDifícil convivencia-Todos los jueves la zona se transforma en un enjambre de puesteros y la identidad deportiva del lugar queda borrada del mapa, acusa una señora que no supera los 40 años de edad.

-Ubaldo, como otros, se queja de que las canchas de futbol y demás zonas recreativas ubicadas en la colonia, permanecen en el olvido gubernamental desde hace años y dicen estar hartos de tanta promesa.

-Y agrega: "“Necesitamos un mejor espacio para los niños; que motive a los jóvenes a disfrutar los juegos y pasar más rato haciendo deporte para que se alejen de tanto vicio”".

 SANTIAGO FOURCADE