18 de marzo de 2013 / 04:30 p.m.

México • Es una de las teorías finales y más acabadas en torno a la explosión del 31 de enero en el corporativo de Pemex: el gas metano que llevó a la destrucción de parte del edificio B2 y a la muerte de 38 personas pudo tener su origen en aguas negras o residuales debajo del complejo corporativo.

Esa es una de las principales hipótesis que quedan sobre la mesa del equipo de trabajo interdisciplinario que investiga desde hace casi dos meses las causas detrás del siniestro, confiaron a Multimedios peritos vinculados a las indagatorias, que están a unos días de concluir en su totalidad y ser presentadas públicamente.

“"Estamos trabajando con base en el método científico para descartar todas las posibilidades, pero esta hipótesis es de las más fuertes"”, detalló uno de los investigadores involucrados en las pesquisas, quien pidió no ser identificado por nombre al no estar autorizado a adelantar sus resultados.

De acuerdo a los datos recabados, desde que se confirmó al metano como causante de la explosión, cuadrillas de trabajo y funcionarios del Sistema de Aguas de la Ciudad de México han recorrido extensamente los drenajes aledaños a la torre para buscar tuberías o conductos que pudieran haber estado fuera de los planos y de los cuales hubiera podido escapar el gas que llevó al estallido.

Pero tras escudriñar la zona, la idea de un ducto ha sido casi descartada. A estas alturas prácticamente todos los indicios apuntan a solo dos posibilidades: una bolsa de gas atrapada en el subsuelo que fue liberada durante los trabajos para fortalecer los pilotes debajo del edificio o metano producido por aguas negras.

Este último escenario es el que más intriga a los investigadores. Si esta hipótesis es la correcta, el gas habría estado filtrándose y acumulándose lentamente y durante tiempo indefinido desde el drenaje, hasta llegar a una cantidad lo suficientemente explosiva. Al ser un gas inodoro, fue imposible detectar que la presencia del metano se aproximaba a niveles flamables, aunque no lo suficientemente elevados para generar síntomas al ser respirado.

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Poco a poco, distintas certezas se han ido cimentando en la investigación. Una de las primeras fue la del agente causante de la explosión. Luego de haberse descartado el uso de explosivos al no hallar especialistas de España, Estados Unidos y Chile ni el más mínimo rastro químico —ni material quemado—, los peritos lograron ponerse de acuerdo en torno a que fue metano el causante del desastre.

Pero si se ha definido el qué, falta por planchar un último detalle: el cómo. El origen del gas que generó la explosión. La mayor parte de la comunidad de investigadores y especialistas que han sido llamados a participar en las pesquisas, en las que han tomado parte científicos de la UNAM y empresas como SGS, se inclina por vincular lo sucedido a una combinación de factores: el metano habría venido de la reacción química de descomposición orgánica en aguas residuales. Y su acumulación habría sido facilitada por la forma en que está estructurado el basamento del edificio B2, conformado por celdas interconectadas por un paso de gato.

Esta hipótesis plantea que a lo largo de un periodo de tiempo que todavía debe ser calculado, las celdas o cuartos fueron llenándose de gas. Al ser más ligero que el aire, se fue acumulando cerca de los techos, justo por debajo de donde se encontraba el archivo de Pemex, solo necesitando una reacción que lo hiciera estallar.

Como se sospechaba desde un principio, esa reacción pudo haber venido de un cigarrillo o la chispa generada por un foco, ubicado justo en el área en donde laboraban trabajadores de Copicosa en el mantenimiento de los pilotes. Llamativamente, en uno de los cuerpos hallado en el basamento fue encontrada una cajetilla de tabaco asida en la mano. “Varias colillas estaban en su overol, lo que nos hace sospechar que fumaba en el basamento”, dijo la fuente consultada.

Un elemento que fortalece más la idea de que el metano ya estaba acumulado y no provino de una bolsa es que los cuerpos mostraban quemaduras por encima del muslo; es decir, la explosión comenzó en la parte superior del basamento, justo debajo de la oficina de archivos.

La investigación también trata de dar explicación a cómo fue posible que los pisos se hayan compactado de forma tan brusca. Todo apunta a que estaban diseñados para resistir fuerzas de arriba hacia abajo, es decir, el peso natural ejercido por objetos y personas.

Pero lo que no podía soportar la estructura era una fuerza de abajo hacia arriba. Eso explicaría por qué, tras la explosión, los pisos se compactaron el uno tras otro, aplastando a la mayoría de las víctimas y lanzando a otras. Uno de los cuerpos fue encontrado literalmente incrustado en un techo: se proyectó hacia arriba a fuerte velocidad.

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¿Cuáles son los elementos que hacen pensar en aguas negras? Según los cálculos que se han realizado en la zona tras el accidente, en su conjunto el centro corporativo de Pemex —en el que laboran 12 mil personas— produce diariamente un estimado de 480 mil litros de aguas residuales, a razón de un promedio de 40 litros por persona.

A eso se suma que la composición habitacional de la colonia Anahuac, en la que se ubica el corporativo, ha cambiado dramáticamente a lo largo de los últimos años. De ser una zona de fábricas, se ha transformado en un centro de alta densidad poblacional, al construirse varios nuevos edificios de departamentos. A decir de los peritos consultados, eso ha colaborado a incrementar la cantidad de aguas negras que transitan por la zona y, por ende, el metano que se deriva de éstas.

El tema de las elevadas descargas de aguas negras que se estaban produciendo debajo del corporativo —y el hecho de que no estuviesen siendo tratadas— ya había sido detectado por la dirigencia de la paraestatal, según revelan documentos en poder de este diario. En éstos se detalla que Pemex sabía al menos desde 2011 que incumplía con normas oficiales NOM-002-ECOL-1996 y NOM 003-ECOL-1997 sobre los niveles de toxicidad de aguas residuales.

La Gerencia de Servicios Generales de Pemex había programado iniciar en 2012 la construcción de una planta de tratamiento, según se desprende del proyecto “Adquisición e Instalación de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales para la Torre Ejecutiva”, presentado ante la Secretaría de Hacienda.

El proyecto, que habría tenido un costo de 12 millones de pesos, estaba previsto para arrancar en 2013, con la instalación de la planta. “Actualmente, las aguas residuales de los sistemas hidráulicos de la Torre Ejecutiva, cuyo volumen es de 300 metros cúbicos diarios (…) se descargan directamente a los colectores de la red municipal”, se expone en la justificación enviada a Hacienda.

No hubo tiempo de completarlo: la explosión interrumpió los trabajos.

Claves

Análisis

- Según el Grupo de Trabajo en Gases Invernadero del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, “"tanto las aguas residuales como los lodos que contienen pueden producir metano por degradación anaeróbica"”.

- “"La cantidad de metano producido depende de la cantidad de materia orgánica degradable contenida en las aguas residuales"”, asegura en su página de internet.

REPORTAJE POR VÍCTOR HUGO MICHEL