14 de febrero de 2015 / 06:19 p.m.

Ciudad de México.- Cuando Antonio se cayó de una escalera en su trabajo, en Estados Unidos, se quebró las manos; meses después estas aparecían en alto cuando policías empuñaban las pistolas que accionaron en varias ocasiones contra él.Ahí terminó el sueño americano que Antonio Zambrano Montes emprendió hace 10 años cuando con su esposa y sus dos hijas cruzó la frontera como indocumentado. Había dejado la vida en el rancho La Parotita en Aquila, Michoacán.La tarde del 10 de febrero policías de Pasco, Washington, persiguieron a Antonio, quien fue grabado por automovilistas cuando corría con las manos arriba. Sus manos estaban recién lastimadas por quebrárselas en el trabajo, asegura su primo hermano José Rosario Zambrano.Por teléfono, su primo es firme y contundente en su exigencia. Alza un poco la voz: "eso es el misterio que hay ahí, eso tiene que salir, porque no revelan nada de eso: que él estaba lesionado de las manos" y la policía afirma que estaba lanzando piedras.A sus 35 años, la vida del mexicano terminó por las balas de los agentes. Poco antes había terminado la relación con su esposa, comentó José en una llamada desde Seattle, Washington.

"(Antonio) estaba pasando por un estrés, un drama, o cómo decir... un problema, porque tuvo a su familia aquí y luego tuvo el accidente que lo dejó herido y sus patrones no se preocuparon en atender sus lesiones", comentó su primo.

El michoacano quiso iniciar un juicio en Estados Unidos para que su patrón "le diera algo de dinero", pero no supo cómo hacerlo. Todo quedó en un intento, como cuando quiso evadir a los agentes que lo perseguían el 10 de febrero, en medio del tráfico de una avenida de Pasco.Antonio "estaba pasando por una situación muy, muy, muy mal". Ya no pudo trabajar en el campo como jornalero en medio de las manzanas, las uvas y la "cherry", dijo su primo, quien vive a más de tres horas de distancia de donde el cuerpo de su familiar quedó bocabajo sobre el pavimento.La policía aseguró que Antonio estaba lanzando piedras contra los coches cerca de un supermercado latino; cuando llegaron los oficiales, el mexicano se negó a acatar las órdenes que le daban y después lanzó piedras contra los agentes e hirió a dos.Los agentes trataron de someterlo con una pistola eléctrica, pero Antonio escapó. Lo persiguieron unos metros mientras el michoacano levantaba las manos. No fue suficiente para detener la agresión, al darse la vuelta y poner las manos de frente las balas de los policías ya perforaban su cuerpo.Este sábado diversas organizaciones y residentes en EU alistan una protesta frente la alcaldía de Seattle por la muerte del mexicano a manos de tres agentes de Pasco.FOTO: EspecialMILENIO DIGITAL/JESÚS BADILLO