1 de diciembre de 2013 / 04:40 p.m.

La Copa del Mundo México 1986, la segunda que organizó el país en su historia, estuvo marcada por sucesos sorpresivos como la coronación de Argentina de la "mano" de su astro Diego Maradona y el golazo que inmortalizó Manuel Negrete, que ilusionó a un pueblo que se entregó a su selección.

Hablar de esta competición es hacerlo en torno a un evento futbolístico que causó cierto malestar entre la sociedad mexicana debido a los estragos que había dejado el sismo un año atrás, y en vísperas de la justa el pueblo estaba dolido.

Sin embargo, conforme avanzó la fecha el panorama cambió debido a que al país acudirían los mejores jugadores del momento, como el argentino Diego Armando Maradona, o qué decir del inglés Gary Lineker, el español Emilio Butragueño, los brasileños Sócrates y Careca, y el famoso "Niño de Oro", Hugo Sánchez.

Una lluvia de estrellas de futbol se vería en cada una de las sedes y eso daba un toque diferente al evento. Por ejemplo, Argentina, a la postre campeón, era considerado como un cuadro fuerte al contar en sus filas a gente como Jorge Burruchaga, Óscar Ruggeri y Jorge Valdano, mención aparte Maradona.

Y qué decir de México, que al ser el anfitrión e instalado en el Grupo B era la esperanza de un país azotado por el terremoto de un año atrás y que con gente como Hugo Sánchez, quien era la estrella del conjunto, buscaba ilusionar a su afición con estar en una final.

Así que Manuel Negrete, quien pasó a la historia por su golazo de tijera ante Bulgaria en octavos de final, Luis Flores, Fernando Quirarte y Javier Aguirre, lucharon con todo para alcanzar la gloria, pero en cuartos de final en Monterrey, Alemania desmoronó la ilusión desde el manchón penal.

Por su parte, España se presentó con un cuadro renovado y que los expertos consideraban una incógnita debido a la planilla sin estrellas, pero con el deseo de sacarse la espinita del fracaso del mundial que albergaron en 1982. El equipo llegó a cuartos de final, pero quedó eliminado en penaltis por Bélgica.

Caso contrario con Brasil, que ganó todos los partidos en la fase de grupos y como siempre era favorito para estar en la final. Careca, Alemao, Branco, Sócrates y Zico formaban la artillería para cumplir con los pronósticos, pero en cuartos de final cayeron ante Francia, en penales, en un duelo de alarido.

Pero sin duda lo más sobresaliente fue el duelo Argentina-Inglaterra de cuartos de final, donde la "Albiceleste", que ganó 2-1, echó mano de la genialidad de Diego Maradona con el 1-0 gracias a la "mano de Dios" y el 2-0 iniciado de media cancha, llamado el "gol del siglo".

Asimismo, en el encuentro por el título ante un Estadio Azteca pletórico, Argentina y Alemania disputaron un juego fuerte, de estrategia y desde luego de suerte. Los germanos tuvieron todo en contra, pues la afición se entregó a los sudamericanos porque los alemanes habían eliminado a los mexicanos.

Maradona fue bien copado por la férrea defensa teutona, lo que orilló a descuidar a otros jugadores como Jorge Burruchaga, que marcó el 3-2 definitivo para aniquilar a los europeos y festejar el segundo título mundial de Argentina.

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