16 de julio de 2013 / 11:08 p.m.

MÉXICO — La captura del máximo líder de Los Zetas mantiene en estado de alerta a las autoridades ante posibles reacciones mientras que expertos creen que es improbable que el descabezamiento de esta clase de organización pueda reducir la violencia en los estados fronterizos, que este grupo ilegal ha dominado aterrorizando a la población.

Treviño Morales, alias el "Z 40", fue capturado la madrugada del lunes en un camino de terracería al suroeste de la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, al norte del país, en una operación realizada por la marina mexicana, apoyada con un helicóptero que hizo una maniobra para detener la camioneta pickup en la que viajaba con dos presuntos cómplices.

"El helicóptero bajó casi al nivel del piso", dijo el martes a The Associated Press el vocero del gobierno federal mexicano para temas de seguridad, Eduardo Sánchez. "Creo que se puso arriba (de la camioneta) y luego enfrente".

Luego de que la camioneta se detuvo otros marinos llegaron por tierra y lo detuvieron junto con dos hombres, un presunto escolta y un contador.

Dos de los hombres se tiraron al piso y uno más intentó huir, aunque Sánchez dijo no saber cuál de ellos quiso escapar.

El portavoz evitó mencionar la cantidad de marinos que hicieron parte del operativo, si hubo participación de instituciones de seguridad estadounidenses y sólo dijo que se trató de miembros de las fuerzas especiales en la que no se hizo un solo disparo.

A los detenidos les decomisaron dos millones de dólares en efectivo, ocho armas largas y cerca de 500 cartuchos, según el gobierno mexicano.

El vocero del Sánchez dijo que aunque "es difícil predecir" alguna reacción específica de Los Zetas por la detención del presunto capo Miguel Angel Treviño Morales, "tenemos que estar alertas".

Edgardo Buscaglia, experto en crimen organizado, dijo que la experiencia internacional muestra que con la captura de líderes de ese tipo de grupos "se corre el peligro de mayor atomización y más violencia extrema de conflicto armado" si no se atacan también los negocios con los que se financian.

Los Zetas siguen activos en Nuevo Laredo, el estado fronterizo cercano de Coahuila, el estado de Veracruz en el Golfo de México, partes del centro del norte de México y Centroamérica, aunque el arresto de Treviño Morales significa que la banda se ha convertido en "una operación de franquicias y no una organización vertical", dijo George Grayson, experto en los Zetas y profesor en el William & Mary College, de Virginia.

La captura de alias Z 40 fue el mayor golpe asestado contra un jefe del hampa durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que ha luchado sin éxito para reducir los elevados niveles de violencia.

"Es un paso más en la destrucción de los Zetas como una organización coherente e identificable", dijo Alejandro Hope, ex miembro del servicio de inteligencia nacional de México. "Todavía habrá personas que se llamen Zetas, bandas de individuos que mantengan el mismo modus operandi. Habrá peleas por el control de redes ilegales".

El cartel de Los Zetas es considerado el más violento y también uno de los más ricos. Una acusación en su contra hecha en Nueva York estima que Treviño recibía ingresos por unos 10 millones de dólares al mes, sólo por la venta de cocaína. No se mencionan las ganancias de otras actividades como secuestro, extorsión, secuestro de migrantes, tráfico de armas e incluso el robo de crudo de ductos.

Los Zetas son señalados de algunas de las peores atrocidades en los últimos años, como el asesinato de migrantes y el incendio de un casino con docenas de personas dentro. También son considerados responsables del asesinato en 2011 del agente estadounidense de inmigración, Jaime Zapata.

Treviño es señalado por las autoridades de haber ordenado el asesinato de por lo menos 265 migrantes.

"Lo que vemos más característico de este individuo y de su grupo es la violencia y la crueldad con la que se desenvolvían", comentó el portavoz.

Sánchez dijo que la aparente explicación de por qué el presunto capo no se defendió pese a que llevaba armas en el vehículo, es que "no se lo esperaban".

"Ellos hacían estos movimientos (de traslado) en la madrugada precisamente porque estaban totalmente seguros de que estaban seguros, tranquilos", añadió.

A diferencia del gobierno anterior del presidente Felipe Calderón (2006-2012), que solía presentar ante la prensa a presuntos narcotraficantes junto con el armamento y el dinero decomisado, la administración actual del mandatario Enrique Peña Nieto decidió desde que entró al poder en diciembre que no lo haría más, en un intento por evitar hacer propaganda a los criminales.

El anuncio de la captura de Treviño fue hecha en una conferencia en la que estuvieron cinco funcionarios federales, incluido Sánchez, y en la que sólo se mostraron algunas fotografías del presunto capo y los otros dos detenidos, además de un mapa que indicaba el lugar de la operación.

También, en coincidencia con su política de comunicación de no referirse a las personas por sus alias, Sánchez sólo se refirió a Treviño por su nombre y no mencionó en ningún momento el apodo de "Z 40" o que era el líder de Los Zetas.

La Marina divulgó posteriormente un video en el que se ve a Treviño ingresar a las instalaciones de la Procuraduría. El hombre camina sin esposas. El vocero del gobierno dijo que aún investiga el motivo por el que no estaba esposado.

Peña Nieto felicitó a la Marina y dijo que la detención fue resultado de la coordinación entre instituciones, además del uso de inteligencia y tecnología. La agencia antidrogas estadounidense, DEA, reconoció la captura y que el "despiadado liderazgo" del "Z40" llegara "a su fin".

El congresista estadounidense Henry Cuéllar, que representa a un distrito electoral que incluye a Laredo y otros poblados fronterizos, fue informado del arresto por autoridades de ambos países que tenían conocimiento del caso.

Dijo a la AP que el gobierno de Estados Unidos participó en el operativo de captura. "Los Estados Unidos han ayudado en intentar rastrearlo por un tiempo", dijo Cuéllar. "Aquí tú tienes inteligencia de Estados Unidos combinada con los marinos (mexicanos) implementándola".

Las autoridades guatemaltecas consideran que una de las señales de que Los Zetas incursionaron en ese país fue la matanza de 11 personas en abril de 2008, incluido Juan León, supuesto líder de un grupo local del narcotráfico.

También fueron ligados a la decapitación de 27 personas en el norteño departamento de Petén en 2011.

El presidente Otto Pérez el martes en una entrevista radial que el Treviño formó una célula de Los Zetas, aunque no dio más detalles. "Se supo que estuvo en Guatemala organizando a uno de los grupos, pero después ya no tuvimos información", dijo el mandatario.

El vocero Sánchez dijo que el presunto capo había asumido un bajo perfil en los últimos meses, por lo cual solía trasladarse de un lugar a otro en las madrugadas, por caminos rurales y con poca gente.

Treviño asumió el liderazgo de Los Zetas tras la muerte del anterior cabecilla Heriberto Lazcano Lazcano a finales del 2012.

"Algo que ocurre con los delincuentes que por su captura se ofrecen sumas millonarias, como es el caso de este señor, lo primero que hacen es aislarse un poco, por miedo a que su misma gente lo traicione", comentó.

El gobierno mexicano ofrecía el equivalente a unos 2,3 millones de dólares por información que llevara a su captura, mientras que Estados Unidos había puesto una recompensa de cinco millones de dólares.

Los Zetas se crearon por desertores de fuerzas especiales del ejército mexicano en la segunda mitad de la década de 1990 y comenzaron como el brazo armado del cartel del Golfo, aunque a principios de 2010 las autoridades reportaron un rompimiento.

Desde entonces, Los Zetas se convirtieron en un cartel en sí mismo y que además del tráfico de drogas amplió sus actividades a la extorsión, el secuestro de migrantes y la piratería de bienes. Sus tentáculos se extendieron a varios estados mexicanos y Centroamérica, particularmente Guatemala, donde ha sido señalado de diversos hechos de violencia.

El vocero de seguridad del gobierno mexicano dijo que una vez que la Procuraduría determine los cargos que le imputarán y según el juez que le corresponda llevar el caso se determinará el penal federal en el que será internado.

Las autoridades mexicanas han buscado fortalecer en los últimos años la seguridad en los penales federales, sobre todo luego de que en 2001 se escapó de uno de ellos Joaquín "El Chapo" Guzmán, considerado el líder del Cartel de Sinaloa y el más buscado tanto en México como en Estados Unidos.

Aunque en los últimos años ha habido diversas fugas y peleas en prisiones estatales atribuidas a internos acusados de pertenecer a carteles de las drogas, regularmente con altos niveles de corrupción, en los penales federales de máxima seguridad no se han reportado ese tipo de incidentes.

Un posible sucesor es el hermano pequeño de Treviño, Omar, un hombre visto como una figura más débil que "Z 40", dijeron analistas a la AP.

(AP)