22 de octubre de 2013 / 09:52 p.m.

Jorge Valdano, campeón con Argentina en el Mundial de México'86, lamentó que la selección mexicana juegue al borde del sistema nervioso, lo cual, según su opinión, ha condicionado el rendimiento del equipo.

"Miremos a los chicos de México en estos momentos, están hechos un lío porque les cambian el entrenador cada cinco minutos. Además juegan al borde del sistema nervioso y eso condiciona su rendimiento", dijo a Efe Valdano.

El exdirector general del Real Madrid lamentó que los jugadores de la selección mexicana no puedan disfrutar del fútbol debido a las presiones que les exige buenos resultados.

"Estos chicos juegan con una demanda, con el peso de más de 100 millones de mexicanos en sus hombros y eso está condicionando la frescura", observó.

La selección mexicana tendrá que disputar una repesca contra Nueva Zelanda por una de las últimas plazas al Mundial de Brasil debido a que fracasó durante las eliminatorias en la lucha por una de las tres plazas directas para la Concacaf.

Esta realidad sorprende pues México es considerado un gigante en la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol.

Valdano se encuentra en México para asistir a la presentación de su nuevo libro 'Los 11 poderes del líder', y recordó que en el deporte como en la vida, si se disfruta, hay más posibilidades de tener éxito.

"Si uno juega bien y disfruta el juego, tendrá muchas más posibilidades de ganar", señaló.

México es un país muy cercano al delantero retirado que se hizo campeón mundial hace 27 años el Estadio Azteca.

En la misma capital mexicana estuvo a punto de perder la vida hace casi 20 años cuando cayó el helicóptero en el que viajaba. El accidente le costó la fractura de varias costillas.

"Aquello me dejó un mayor aprecio por la vida, los amigos, la familia. O sea, entendí que la verdad está en los afectos más que en cualquier otra cosa", dijo.

Como futbolista profesional, Valdano coincidió en el Real Madrid con el mexicano Hugo Sánchez, ganador de cinco premios 'Pichichi'.

Lo definió como ejemplo de hombre que trabajaba duro.

"Sencillamente se quedaba una hora después de cada entrenamiento a perfeccionar sus virtudes y mejorar sus defectos, eso lo he visto pocas veces en mi vida y es un rasgo de profesionalidad que valoro mucho", concluyó.

EFE