2 de septiembre de 2013 / 01:55 p.m.

México • Las reformas económicas, sociales o políticas nunca han sido ni serán populares, y México “tiene que asumir los desafíos” de las manifestaciones públicas. “Perdió mucha de su gobernabilidad” una vez que el gobierno no ha podido “hacer cambios” por la falta de respaldo suficiente en el Congreso de la Unión, afirma César Gaviria, presidente de Colombia entre 1990 y 1994.

El también secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante 10 años hasta 2004 dijo a MILENIO que, por ejemplo, México necesita dotar de muchos más instrumentos al sistema de justicia para enfrentar a las mafias criminales. “Ahí hay un vacío. No sé si el país es suficientemente consciente o no ha querido dar pasos, porque la justicia requiere de instrumentos excepcionales para enfrentar a esas grandes organizaciones criminales”.

Durante su mandato negoció la desmovilización de grupos armados, como el Ejército Popular de Liberación (EPL) y una fracción del Ejército de Liberación Nacional; enfrentó el narcoterrorismo de los llamados Extraditables y desmanteló todo el cártel de Medellín, encabezado por Pablo Escobar Gaviria, “al que matamos y estaba ya bastante solo”. También convocó una Asamblea Nacional Constituyente para promulgar la Constitución de Colombia que sigue vigente y dio paso a la apertura económica del país.

En entrevista, después de su intervención en el Foro Estrategia México 2013, organizado por el Grupo Financiero Banorte, urgió a realizar cambios en el país para no quedar rezagado a escala internacional.

—Las reformas no han disminuido, en México, los niveles de pobreza y desigualdad, y hay crecientes manifestaciones en la calle contra los cambios…

—Las reformas nunca han sido populares. Las reformas económicas, sociales y las políticas en general no son populares. Simplemente son cosas que hay que hacer para que las economías funcionen mejor, sean más competitivas, y esos son desafíos que México ha tenido pendientes ya por un par de décadas y los tiene que asumir. El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, lo dijo muy claro: “Sin reformas no hay crecimiento”, y México ha tenido una buena política económica y una transición a la democracia exitosa, pero la verdad es que el país perdió mucha de su gobernabilidad, y es que el gobierno no puede hacer las cosas que cree que tiene que hacer, porque no encuentra suficiente respaldo en el Congreso.

Mucho que decir

César Gaviria, también vicepresidente del Club de París, recuerda que él aprendió mucho del periodismo y que se rodeó siempre de periodistas para gobernar. “Creo que tienen muy buen sentido de la cosa pública, pero ya esos tiempos pasaron y ahora tengo que escribir. Lo estoy haciendo, pero no en función de periodista”; confiesa sonriente que son sus memorias, pero que su publicación “está muy lejos”.

Tiene mucho que decir: el secuestro de su hermano Juan Carlos, liberado por mediación del gobierno cubano; el asesinato de Liliana, su hermana, por parte de las FARC; el atentado contra su vida en 1989; el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, que le abrió el camino rumbo a la presidencia de Colombia; la muerte del narcoterrorista Pablo Escobar y la rendición de Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, y Los Extraditables; el secuestro de Diana Turbay y cinco periodistas.

Asimismo, su voto para la primera guerra contra Saddam Hussein en 1992; su mediación en los conflictos político-electorales de Venezuela, Haití y Perú de Alberto Fujimori; el impulso a la denominada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de 1994 y las adecuaciones de la Carta Democrática Interamericana adoptada en 2001, entre muchas más, en especial, la copresidencia de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia junto con Ernesto Zedillo y Fernando Cardoso para proponer la “regulación, no legalización” de la comercialización y consumo de drogas para reducir la violencia, criminalidad y corrupción por el trasiego ilícito de estupefacientes.

Tradición autoritaria

—El ex presidente de Colombia Andrés Pastrana dice que existe el peligro de que el poder del narcotráfico imponga al nuevo gobierno en 2015…

—Noooo. Colombia ha avanzado. Tiene un sistema de justicia muy sólido y es muy difícil que el narcotráfico vuelva a penetrarlo y aun en el Congreso. Son etapas que van quedando atrás, pero nos mantenemos alertas. Colombia cada 4 o 5 años tiene que hacer una depuración para que una buena cantidad de funcionarios públicos (congresistas, alcaldes o gobernadores o lo que sean) terminen en la cárcel por dejarse apoyar electoralmente o económicamente o por hacer compromisos bajo intimidación.

—¿Cómo ve los esfuerzos de México y América Latina para combatir las mafias criminales?

—México ha recorrido un camino largo y ha avanzado bastante. Sin embargo, me parece que lo que está necesitando es dotar de muchos más instrumentos a su justicia para hacerle frente a las grandes organizaciones criminales. Allí tal vez hay un vacío y no sé si el país sea suficientemente consciente o no ha querido dar esos pasos, pero esas grandes organizaciones criminales necesitan instrumentos excepcionales en manos de la justicia.

—El ex presidente de Ecuador Osvaldo Hurtado dice que hay nuevas dictaduras en América Latina, las de gobiernos que utilizan la democracia y las elecciones para llegar al poder y después reformar las constituciones y convertirse en caudillos. El caso más obvio fue Hugo Chávez, pero menciona también a Bolivia, Nicaragua, Ecuador…

—Así es. Hay muchos países en la región que tienen tradición autoritaria y eso no es fácil de dejar. Uno de ellos era México, que la ha ido dejando, pero que tiene una larga tradición autoritaria. Esa tradición autoritaria también existe en Venezuela, Argentina y existió en algún momento en Chile y en Perú… Entonces, hoy la democracia es mucho más que elecciones y el problema de esas asambleas constituyentes realizadas para que estos gobiernos se queden en el poder es que acaban con el equilibrio de poderes. A una democracia no la hacen realmente las elecciones; la hace la independencia de los poderes públicos, que unos se controlen a otros y eso se ha ido perdiendo en varios países de América Latina.

—¿Y eso no puede dividir a Latinoamérica?

—Creo que son fenómenos pasajeros. No veo que esos fenómenos se vayan a dar de manera permanente. Creo que necesariamente todo el mundo va a volver a avanzar hacia la democracia y hoy en día en Latinoamérica es muy difícil gobernar si no es así, y cuando se empiezan a sacrificar las libertades públicas, de expresión y de prensa, se empiezan a generar reacciones gigantescas. No es tan simple.

 

EL MAGNICIDIO DE GALÁN

La semana pasada, la Fiscalía General de Colombia informó de nuevas revelaciones sobre el magnicidio del candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, el 18 de agosto de 1989, y que hay más detenidos. Se sabe ahora que no solo intervinieron las organizaciones del narcotráfico, en especial de Pablo Escobar; lo hicieron también integrantes de su cuerpo de seguridad y legisladores.

César Gaviria afirmó que “estamos hablando de hace casi 25 años y empieza uno a ver complicidades desde muy distintos ángulos para esos magnicidios. Ha habido dos fenómenos en el magnicidio de Galán: que hubo plata del cártel de Medellín y de otros cárteles, y parece que hubo una complicidad de los organismos encargados de la protección del candidato. Ahora parece que los otros dos homicidios de los dos candidatos asesinados (Carlos Pizarro de la AD M-19 y Bernardo Jaramillo de la Unión Patriótica, antiguo brazo político de las FARC) los hicieron con armas similares, también con alguna complicidad de su seguridad.

“Apenas empezamos a ver con claridad qué pasó. Han aparecido testigos y ya es claro que el avión de Avianca que tumbaron sí era para matarme a mí… Esos asuntos no afloraron en su momento y están aflorando ahora, porque la justicia de Colombia de hoy es mucho más eficiente que la que teníamos, y es una justicia tan eficiente que hoy los narcos colombianos prefieren que los juzgue la justicia de Estados Unidos que la de Colombia”.

En aquella época, los grandes capos preferían que se les juzgara en Colombia y pedían que no se hiciera caso a las solicitudes de EU; por eso se les llamó Los Extraditables. “Ahora los que envían a EU salen sonrientes; los que se entregan a la justicia lo hacen en EU. Ahí se da uno cuenta que prefieren la justicia estadunidense a la colombiana”.

— JESÚS RANGEL M.