2 de noviembre de 2013 / 03:30 p.m.

Argentina se olvidó del juego bonito, de cumplir cabalmente lo que la historia le dicta hacer dentro de una cancha para cambiar su rostro por uno más gélido, pero igual de efectivo, tanto que le valió para hacerse de su boleto a las semifinales del Mundial Sub 17 derrotando a Costa de Marfil 2-1, y colocarse así como el próximo rival de la selección mexicana en el certamen.

La albiceleste le tuvo que sufrir, como no. Si bien la tempranera ventaja, obtenida apenas al minuto 6 vía Ibañez, le permitió fortalecer sus planes de manejo de partido; la realidad es que los argentinos terminaron pidiendo la hora tras su pronta decisión de olvidarse de atacar, de defender su arco, con todo y el riesgo que esto conllevaba ante un equipo voluntarioso, huérfano de forma quizá, pero peligroso latente con jugadores desequilibrantes, explosivos.

El 2-0, anotado al minuto 33 por Moreira, fue una cubetada de agua fría, un freno a sus intenciones, aunque la realidad de la cancha marcaba que Argentina no había hecho demasiado para merecer ampliar su ventaja.

Hubo, incluso, también que atentar contra los principios aprendidos desde cuna por los argentinos, y sin balón en los pies por decisión propia, las formas se fueron al traste para comenzar a tirar patadas sistemáticas para frenar los embates de los marfileños, esto le valió a los sudamericanos una cara factura a pagar en el partido frente a México: no contarán con su goleador Ibañez por acumulación de tarjetas.

Kessie, al minuto 78, acercaría a los africanos y daba un poco de justicia al marcador. Y a partir de ahí, lo que vino fue un apedreo al rancho de los argentinos por parte de Costa de Marfil, que fue controlado con más fuerza que seso por los albicelestes, llevando al extremo el nervio y arriesgando de más.

Argentina sufrió, pero calificó; sin embargo, sabe que el próximo martes tendrá que demostrar mucho más para echar a México cuando se verán las caras en Abu Dhabi a las 7:00 horas (tiempo del centro de México).

Redacción