28 de septiembre de 2013 / 05:12 a.m.

Con la experiencia que le dejaron 25 años en el terreno profesional enfrentando a los mejores exponentes en la década de los noventas, el ex campeón mexicano Julio César Chávez González ocupará ahora un lugar en la esquina de su hijo, Julio César Chávez Carrasco, algo que dijo jamás aceptaría pues la preocupación lo mata.

"Las cosas ahora son diferentes, esta vez me necesita ahí. Esto es algo que tendremos que tomar paso a paso, pues será la primera ocasión que estaré de manera oficial en su esquina y veremos cómo funciona. Yo estoy contento y con los nervios dominados para poder ser de ayuda a mi hijo", dijo a La Afición el ex campeón y quien fuera el primero en conquistar tres títulos mundiales en tres diferentes divisiones.

Chávez González acompañará a Julio César Chávez Jr. en el compromiso que tiene hoy en el StubHub Center de Carson, California, después de una ausencia de un año en los encordados, esto, tras dar positivo por marihuana después de su encuentro ante el argentino Sergio Martínez. "Julio ha madurado y tendrá que seguir haciéndolo. Ha sido un largo proceso, pero aprendió de sus errores. Esta pelea es importante, pues con ella dice "volví". Julio quiere retomar su carrera y volver a ser campeón del planeta, para eso tendrá que salir y dar un buen espectáculo, y estoy ahí para ayudarle a que lo logre", detalló el sonorense, quien tras ocho años de su retiro asegura estar muytranquilo.

Chávez González comentó que parte de su labor en la esquina de su hijo será evitar lo que pasó durante su último compromiso: quedarse sin tirar golpes. "Lo presionaré si es necesario. Mi hijo debe poner el ritmo y no dejar que sus rivales lo hagan por él. Julio tiene muchas cualidades y séque podré orientarlo de manera correcta para que las muestre. Vera es un pegador que buscará la pelea en corto, también tendré que ransmitirle calma para que no se deje llevar", abundó.

Aunque descartó si se mantendrá en la esquina de su hijo de aquí en adelante, El César del boxeo mencionó que son muchas las probabilidades de que su vástago regrese a trabajar bajo las órdenesdel estadunidense Freddie Roach, entrenador del filipino Manny Pacquiao.

"Sentimos mucho respeto por Freddie, pero también están otras opciones que más adelante veremos, todo depende de qué es lo que pase este fin de semana", abundó no sin antes decir que estar en la esquina causa muchas emociones y "ya no estoy para eso", dijo con una gran carcajada.

Chávez González calificó al rival en turno de su hijo, Brian Vera, como un peleador con mucha motivación que está dispuesto a dejar todo arriba del ring para llevarse una victoria que catapulte su carrera.

"Este tipo de oportunidades a peladores como él los vuelven muy peligrosos, pues suben agresivos, mostrando hambre, listos para ir por el nocaut. De alguna manera buscaré voltear eso en su contra y que salgamos esa noche con una victoria más. Si sale agresivo se descuidará y ahí es donde podremos vencerlo", finalizó el campeón mexicano.

Érika Montoya