27 de mayo de 2013 / 01:33 p.m.

 

En Michoacán, los normalistas representan mayores riesgos para el autotransporte de pasajeros y turismo que los hechos violentos relacionados con la delincuencia organizada, según la Cámara Nacional de Autotransporte de Pasajeros y Turismo (Canapat).

A pesar de que las refriegas entre las bandas criminales y las fuerzas públicas han generado casi el mismo número de autobuses perdidos por los conflictos estudiantiles, los nueve camiones consumidos por las llamas que se encontraban en poder de los normalistas ocasionaron más daños que los diez atacados por la delincuencia.

Las protestas y reacciones contra la reforma educativa y la exigencia de plazas automáticas para docentes generaron más pérdidas en menos de un año que las que ocasionó, en dos años y cinco meses, el crimen organizado a las empresas que se dedican a prestar el servicio de transporte de pasajeros en la región de la Tierra Caliente.

De acuerdo con cifras de la Canapat, una decena de autobuses fue incendiada en diciembre de 2010. Se tratató de una acción de la delincuencia organizada, luego de un choque entre militares y policías en la comunidad de Apatzingán, donde perdió la vida el fundador de La Familia michoacana, Nazario Moreno.

Desde esa ocasión, según la Canapat, no se tienen registros de autobuses atacados por presuntos integrantes de la delincuencia.

Sin embargo, la madrugada del 15 octubre de 2012, cuando la Policía Federal irrumpió en las normales de Arteaga, Cherán y Tiripetío, con la finalidad de recuperar alrededor de 50 vehículos que se encontraban en poder de los estudiantes, nueve unidades fueron incendiadas por los normalistas, presuntamente para utilizarlas como barricadas e impedir el arribo de los uniformados a las instalaciones.

Protestas violentas

De esta manera inició una nueva etapa en las manifestaciones estudiantiles, las cuales ya no se limitaban a retener los vehículos, sino que también les causaban daños irreversibles.

Tras el operativo, 176 normalistas fueron detenidos, de los cuales ocho recuperaron su libertad antes de que concluyera octubre para enfrentar su proceso penal en libertad, debido a que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) depositó una fianza superior a los 500 mil pesos.

Al hacer un balance de las pérdidas de las empresas por los autobuses quemados, Arcadio Méndez, delegado de la Canapat, explicó que las mermas totales costaron alrededor de 27 millones de pesos durante los últimos dos años y medio.

En entrevista, dijo que reintegrar al parque vehicular de cada empresa los autobuses quemados tiene un costo de 4.5 millones de pesos por unidad.

Comparado con otros años, la Canapat dijo que se incrementó de manera considerable la intensidad de las protestas estudiantiles, ahora son más violentos y hurtan equipo de los autobuses que retienen.

A manera de ejemplo, Arcadio Méndez mencionó que lo habitual era que los normalistas se apostaran en la carretera Morelia-Pátzcuaro, en la desviación a Tiripetío, y se dedicaban a botear. Una vez que recolectaban el dinero suficiente esperaban a que pasara algún autobús, lo retenían y obligaban al chofer a que los transportara hacia algún lugar, donde protagonizaban alguna marcha y después exigían ser llevados de regreso a la Normal Vasco de Quiroga de Tiripetío.

Sin embargo, la radicalización de las protestas llevó a los estudiantes a irrumpir, embozados, en la terminal de camiones foráneos de Zamora para sustraer ocho autobuses el pasado 14 de mayo.

Lo mismo hicieron en Nahuatzen con otras cuatro unidades, de tal manera que acumularon 27 camiones retenidos, que fueron llevados a la comunidad de Turícuaro por conductores que venían con los normalistas, quienes se encargaron de que las unidades arribarán a lo más intricado de la Meseta Purépecha, narró Arcadio Méndez.

Mientras permanecieron los autobuses en manos de los normalistas, estos aprovecharon para desvalijar algunos, ya que cuando los regresaron no tenían las pantallas de plasma, entre otro equipo.

En algunos casos, las empresas prefieren no denunciar, ya que es difícil atribuir la responsabilidad a alguien, además de que cuando se recupera una unidad las líneas de autobuses buscan que los automotores, tan pronto como sea posible, estén en condiciones de operar nuevamente para aminorar las pérdidas que se ocasionan cuando se encuentran fuera de ruta.

Medidas preventivas

La estrategia de las líneas de autobuses contra la delincuencia organizada es muy simple, cuando los inspectores de los municipios de Tierra Caliente informan que hay enfrentamientos, de inmediato se suspende el servicio, que se restablece en promedio 12 horas después, cuando se tiene la certeza de que los eventos violentos han cesado, añadió Arcadio Méndez.

Los destinos en donde se suspende el servicio frecuentemente debido a las escaramuzas entre grupos delictivos y corporaciones policiales son Apatzingán, Tepalcatepec, Buenavista y Coalcomán, finalizó el delegado de la Canapat.

SITUACIÓN COMPLICADA: COPARMEX

En Michoacán, la situación por la que atraviesa la iniciativa privada se ha vuelto particularmente difícil: la violencia, el conflicto magisterial, la falta de inversión gubernamental en obras y el desabasto de gas están mermando considerablemente la actividad económica en el estado, consideraron líderes empresariales.

Luisa León, presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Michoacán, dijo que el problema de la violencia ha provocado que alrededor de 20 por ciento de las empresas afiliadas al organismo hayan reducido sus actividades económicas.

""Las empresas socias de Coparmex son más de 500, generan más 22 mil empleos directos y arriba de 65 mil indirectos en el estado. Hasta ahora no se ha detectado disminución de empleo, pero se han dejado de crear nuevas plazas"", indicó.

León puntualizó que derivado de la violencia y los conflictos magisteriales se ha desincentivado el arribo de turistas, una de las principales actividades económica del estado, puesto que las empresas del sector han registrando alrededor de 20 por ciento de ingresos menos en los últimos meses. ""Michoacán es turístico, pero la inseguridad y el tema de los normalistas han propiciado que las empresas que se dedican al turismo hayan detectado reducciones de ingresos"", dijo.

Sostuvo que la violencia no ha sido todo el problema que está enfrentado la iniciativa privada, sino que debido al endeudamiento que tiene el estado, los recursos para apoyo a las empresas, así como la inversión en obras públicas se ha reducido, lo que también ha afectado al ramo de la construcción.(Luis Moreno/México)

— LUIS FELIPE ROSILES