14 de marzo de 2013 / 01:18 a.m.

Un convoy del Ejército interceptó al grupo que marchaba a la cabecera municipal de Tixtla para informarles que no podían caminar armados, pero hicieron caso omiso y continuaron la movilización.

 

Guerrero • Hasta en tres ocasiones, elementos del Ejército intentaron desarmar a policías comunitarios de Acatempa, cuando estos marchaban hacia la cabecera municipal de Tixtla para solicitar una audiencia con el alcalde Gustavo Alcaraz Abarca.

La movilización se anunció la noche del lunes, luego de que los habitantes de Acatempa se reunieran para acordar las acciones que habrían de tomar, pues el presidente incumplió su compromiso de acudir a la comunidad, que se ubica a escasos diez kilómetros.

Alrededor de las 8:30 horas del martes, un grupo de treinta policías comunitarios de Acatempa iniciaron una marcha con destino al ayuntamiento, iban acompañados por unos cien estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y pobladores del lugar, en su mayoría mujeres vestidas con ropa típica.

Avanzaron de manera rápida y sin complicaciones, pero aproximadamente a las once de la mañana, ya sobre la carretera federal que va hacia Tlapa los interceptó un convoy de elementos del Ejercito que iban respaldados por dos camionetas artilladas, el oficial al mando se acercó para informarles que no podían caminar armados, que si pretendían seguir deberían entregar sus rifles y pistolas, pero estos hicieron caso omiso y continuaron la movilización.

Hubo un intercambio de palabras entre el comisario de Acatempa, Coctecón Pastor Plateado y el promotor Gonzalo Molina, ya que el comandante del pelotón les insistió en que debían entregar sus armas para poder continuar con su camino.

Los dirigentes de la comunitaria les manifestaron su desconfianza, ya que a pesar de que siempre han estado en los caminos, los índices de violencia no bajaron hasta que la población se organizó.

“Yo a usted le di una lista de persona que se dedica a cometer diferentes ilícitos pero nunca procedió, ahora no tienen ninguna calidad impedirnos el paso”, señaló el comisario de Acatempa.

El jefe militar le señaló que estaba cometiendo una ilegalidad y que su obligación, como mando castrense era hacer valer la ley.

Los comunitarios siguieron su marcha y aunque hubo algunos empujones de parte de los militares, no asumieron una actitud defensiva, se limitaron a caminar.

“Mejor busque a los sicarios, a esos ya se los señalamos y no hicieron nada”, solicitó el promotor Gonzalo Molina pero no recibió respuesta.

Ese primer encuentro se desarrolló en el entronque de la carretera federal Chilpancingo-Tlapa, con el tramo que va de Tixtla hacia Mártir de Cuilapan.

Hubo otro intercambio de palabras justo antes de ingresar a la mancha urbana de Tixtla, ya que el mando castrense insistió en la posibilidad de que al menos guardaran las armas, pero la respuesta siempre fue negativa.

Muestran fuerza y realizan sobrevuelos

Aunque algunos soldados se atravesaron en el camino, los indígenas incorporados a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarios (CRAC) los eludieron sin propiciar el choque y siguieron su camino.

Los mandos ordenaron el repliegue hacia el patio de una gasolinera que se encuentra cerca, pero no se retiraron y mandaron traer más personal para esperar el regreso de los comunitarios.

El comisario de Acatempa, Coctecón Pastor tocó la puerta de palacio municipal casi a las 11:50 horas, lo atendieron varios colaboradores del alcalde Gustavo Alcaraz y le sugirieron pasar al auditorio de la localidad.

Mientras los policías comunitarios se reunían con el alcalde en el centro de Tixtla, sobre la carretera la presencia militar se reforzaba con más elementos, además llegaron agentes de la Policía Federal (PF) para auxiliarlos.

A las 13:30 horas la reunión con el alcalde y parte de su cabildo terminó, entonces los de Acatempa decidieron regresar en varias camionetas particulares.

Al pasar por el entronque hacia Mártir de Cuilapan fueron interceptados nuevamente, pero en esa ocasión el mando castrense tuvo el apoyo de Moisés Alcaraz Jiménez, director de Gobernación del gobierno estatal.

Alcaraz Jiménez exhortó al comisario a guardar las armas de los comunitarios a su cargo, además le recordó que no puede circular en esas condiciones fuera de su localidad, ya que su función se limita a cuidar una zona de influencia determinada.

Alcaraz dijo conocer las disposiciones legales que favorecen a las policías comunitarias, por lo que estableció que había la certeza de que su desplazamiento armado por comunidades ajenas vulnera la ley.

Los representantes de Acatempa respondieron que su Casa de Justicia está ubicada en El Paraíso, comunidad del municipio de Ayutla, de tal manera que en caso de detener a un delincuente deben llevarlo hasta allá para su reeducación, lo que no pueden hacer si no es armado, pues pueden sufrir una agresión.

El encuentro terminó sin acuerdos, los comunitarios pudieron seguir su camino y los militares se limitaron a resguardar su regrese hacia la población en que habitan.

Pero quedó en el aire la advertencia de que no pueden circular armados fuera de su comunidad, lo que implica el riesgo de que se les detenga en otra ocasión.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN