12 de octubre de 2013 / 01:39 a.m.

Un gol de Alberto Aquilani en el descuento salvó un empate para una selección italiana que no se jugaba nada y hundió a Dinamarca, que ya cantaba victoria con dos goles del recuperado Nicklas Bendtner y ahora se queda con escasas opciones de jugar la repesca.

Espoleada por la derrota de Bulgaria en Ereván, que le abría el camino a la segunda plaza, Dinamarca salió envalentonada, pero el empuje inicial no se tradujo en grandes ocasiones, apenas un tiro del jugador del Celta Michael Krohn-Dehli, y duró diez minutos.

Con el billete para el Mundial en el bolsillo, Cesare Prandelli reservó a Pirlo, pero Italia no salió de paseo. Superado el arreón inicial, se hizo con el partido, presionó arriba, tapó las vías de juego a Dinamarca y amenazó a la contra, aprovechando las pérdidas del rival.

Agger salvó desde el suelo un tiro a bocajarro y Andersen evitó un centro atrás muy peligroso de Candreva en el área pequeña.

A la tercera, Italia ya no perdonó. Osvaldo recibió un balón en profundidad, sobrepasó a Agger con un recorte seco y definió por abajo junto al palo. Un golazo del delantero de origen argentino.

Y un mazazo para los daneses, voluntariosos aunque sin fútbol, demasiado previsibles y sin capacidad para desentrañar la telaraña planteada por Prandelli.

Pero en su mejor jugada de toda la primera parte, y la última antes del descanso, Dinamarca empató de la nada. Krohn-Dehli sacó un centro buenísimo al segundo palo y Bendtner le ganó por arriba a Balzaretti para conectar un gran cabezazo picado.

Italia tuvo dos contragolpes claros en el primer cuarto de hora de la segunda parte, pero ni Diamanti ni Marchisio acertaron.

Dinamarca fue ganando terreno, con más juego y más determinación, empujada por la necesidad, pero la suerte le fue esquiva entonces.

Eriksen mandó un lanzamiento de falta al palo con Buffon batido y Bjelland estrelló en el larguero un rechace en un saque de esquina.

Los daneses agobiaban por momentos, sobre todo a balón parado, frente a un rival ya entregado solo a la contra.

Eriksen hizo un jugadón: robó un balón en el medio, se fue por la banda, habilitó a Krohn-Dehli, que regateó en carrera y centró de nuevo para Bendtner, que fusiló de cabeza.

Dinamarca ya se veía ganadora, pero en una acción afortunada, Aquilani acertó a desviar un tiro de Osvaldo a pocos metros de un Andersen sin opciones y aguó la que parecía la gran noche de Bendtner, de regreso a la selección casi un año después.

Ya solo un milagro puede llevar a la "Dinamita roja" a Brasil, porque aunque quedase por detrás de Italia, es muy probable que sea el peor segundo de todos los grupos, con lo que no accedería a la repesca.

EFE