27 de octubre de 2013 / 07:26 p.m.

El Sevilla, que acumula cinco jornadas sin perder, con tres victorias y dos empates, empieza a mirar a la parte a la parte alta de la tabla tras imponerse por 2-1 al Atlético Osasuna, un equipo que tuvo la adversidad de jugar desde el minuto 34 en inferioridad por la expulsión de Damiá Abella.

El conjunto navarro se mantiene en puestos de descenso pese a las buenas sensaciones dadas en las últimas semanas y el Sevilla, pese al triunfo, sigue sin encontrar un patrón que le dé seguridad.

Los dos equipos se presentaron al partido con racha positivas sin perder, con Osasuna tras amarrar un empate en El Sadar ante el Barcelona y con una victoria en su anterior desplazamiento ante el Málaga, mientras que el Sevilla acumulaba cuatro partidos sumando, con dos victorias locales -Rayo Vallecano y Almería- y dos empates foráneos -Real Sociedad y Valladolid-.

Pese a ello, el conjunto navarro seguía en puestos de descenso y el andaluz a solo tres de esa zona, con lo que puntos del Ramón Sánchez Pizjuán eran importantes para empezar una marcha más tranquila en el torneo.

El entrenador sevillista, Unai Emery, en su afán de encontrar el sistema de juego que le dé más frutos, alineó de salida a dos delanteros centros, como el francés Kevin Gameiro y el colombiano Carlos Bacca, además de retornar al 'once' dos centrocampistas fundamentales en el equipo y que volvían tras superar sus lesiones, el croata Iván Rakitic y el camerunés Stéphane M'Bia.

El técnico osasunista, Javi Gracia, por su parte, llegó a Sevilla con lo justo en su plantilla por la acumulación de lesiones, hasta cinco -Nino, Armenteros, Sisi, Raoul Loe y Ion Echaide-, más el sancionado Cejudo.

Con estas circunstancias fue el equipo local el que tomó la iniciativa con un arranque fuerte, en el que apretó sobre la portería que defendió Andrés Fernández y creó opciones de gol gracias a la movilidad de los delanteros, a las incursiones por los dos extremos y también a los balones largos a las espaldas de la defensa visitante.

El Osasuna aguantó el chaparrón y conforme avanzó el partido empezó a tener algo de desparpajo en sus avances con Miguel de las Cuevas y Oriol Riera en la misión de pelearse entre los defensas.

Se le complicó la situación a la formación pamplonesa cuando a los 34 minutos el árbitro castellano-leonés José Luis González González le sacó tarjeta roja directa al lateral izquierdo Damiá Abella por hacerle una falta al borde del área a Gameiro en una jugada clara de gol.

Con esta nueva situación, los del técnico guipuzcoano se hicieron dueños absolutos del partido pero estuvieron imprecisos en las jugadas de ataque y pecaron de precipitación para hacer daño, con lo que se llegó al descanso con el empate inicial.

En la segunda parte, Osasuna redobló su planteamiento defensivo con la entrada Joan Oriol por el chileno Francisco 'Gato' Silva pero pronto, a los diez minutos de la reanudación, una buena conexión entre dos jugadores de la segunda línea propició que el pase en largo de M'Bia lo tradujera en gol Rakitic con un preciso remate.

Javi Gracia no tuvo más remedio que sacar un hombre con más poder ofensivo como el canterano Manu Onwu y el Osasuna se mantuvo vivo porque al Sevilla le costó jugar en superioridad numérica hasta que a falta de un cuarto de hora para que se cumpliera el tiempo reglamentario Jairo Samperio logró el segundo local y dejó el pleito prácticamente sentenciado, pero no totalmente, porque Oriol Riera, en el minuto 87, puso algo de emoción con el 2-1.

EFE