13 de julio de 2013 / 05:16 p.m.

Nueva York • Hugh Jackman ha demostrado que es capaz de hacer absolutamente todo en el mundo del entretenimiento. Puede cantar, bailar, hacer llorar, reír, conducir y cambiar su cuerpo de maneras extraordinarias para hacer lo que sus personajes requieran. Pero su más reciente reto fue el más difícil de todos, porque en muy poco tiempo tuvo que pasar de ser prácticamente un hombre que moría de hambre a su ya legendario personaje de Wolverine para la siguiente entrega de la serie de películas. En plática con ¡hey! Jackman narró la crisis emocional por la que pasaban los productores de Wolverine antes de filmar.

"Se estaban traumando porque venía de hacer Los miserables y había tenido que perder todo ese peso para la escena inicial y empezábamos a filmar en seis meses. Así que le hable a La Roca (Dwayne Johnson) y le dije: ‘Mira, sé que sabes hacer esto. Me acuerdo cuando hiciste Niñera a prueba de balas y luego hiciste otra película en la que tenías que estar enseguida 12 kilos arriba, así que suéltalo. Dime, ¿qué hiciste? ¿Qué debo comer?’.

En ningún momento Hugh pensó que su amigo guardaría los secretos para construir un majestuoso cuerpo en semanas, el recuerdo de cómo se dieron las cosas le provoca una carcajada.

"Nunca se me va olvidar que mientras teníamos esta conversación alguien tocó la puerta de su tráiler, porque estaba filmando algo, y él gritó; ‘Estoy hablando con Wolverine, diles que se esperen en el set’. Me pareció lo más cool del mundo".

En cuanto a lo que tuvo que hacer para lograr la impresionante transformación que se verá en nuestras pantallas grandes el próximo 26 de julio, hay una dieta muy específica, pero nada recomendable para los no profesionales.

"Seis mil calorías al día. Comer cada dos horas. Y no eran cosas divertidas. Pero hay un ‘día de trampa’, en el que él hace lo que quiera. Me acuerdo que le mandé una foto de mi trampa, que era una hamburguesa, papas y una malteada de chocolate, y el solo me contestó por mensaje de texto: ‘Principiante’. Él se come tres pizzas, tres platones de brownies de chocolate y una botella de tequila".

A estas alturas no cabe duda que la vida de Wolverine es privilegiada. Es el primero en reconocerlo. Pero con una apertura y libertad que asombra, Jackman reconoce la parte dolorosa de triunfar.

"Todo en nuestra vida, he tenido maravillosas bendiciones, he tenido increíbles éxitos que nunca esperaba, pero todo tiene un precio. Y no estoy hablando de cosas como paparazzi, eso es lo de menos. Vas y filmas una película con un gran director y entonces tengo que ver a mi hijo a los ojos y explicarle cómo es que estoy haciendo algo que amo, y esperar que al final eso signifique que él tomará ese conocimiento y también hará algo que ama, que entienda que no voy a estar ahí para él. Es muy difícil".

De todos los personajes que ha interpretado, Wolverine tiene algo muy particular. El dolor y el enojo contenido en este mutante ha servido como terapia.

"De joven estaba muy enojado. Creo que la mayoría de los jóvenes lo están. Pero con este trabajo tengo la gran oportunidad de exorcizar mucho de eso".

SUSANA MOSCATEL, ENVIADA