— IGNACIO ALZAGA
8 de marzo de 2013 / 02:04 p.m.

El cielo no es límite. Lo saben estas mujeres, una  ex estudiante de ingeniería, una egresada de derecho y  una ex sobrecargo, quienes se convirtieron en “halcones” que sobrevuelan el espacio aéreo en misiones de apoyo y seguridad a la ciudadanía.

Emy y Brenda son las únicas pilotos-helicopteristas de Black Hawk, las aeronaves de combate más modernas de su tipo, mientras Mariel lo es del emblemático M1-17. Las tres forman parte de la plantilla de aviadores de la Coordinación de Operaciones Aéreas de la Policía Federal.

Aunque saben del riesgo de su profesión, afirman que se trata del mejor trabajo “del mundo” y quieren convertirse en comandantes de helicóptero y algo más.

Brenda inició en el área de Seguridad Regional (en carreteras). Concluyó la carrera de derecho en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, pero buscó dedicarse a algo que "“no fuera de escritorio"”.

Admite que siempre hay temor, pero algo que la mantiene alerta en el aire, aunque luego se disipa ante la satisfacción de pilotear y realizar labores para la ciudadanía. “"Entra el temor, pero tengo muchos más motivos para regresar a casa”", dice.

"“El cielo no es el límite, jamás he dejado de soñar; el uniforme me causa orgullo, además de pertenecer a la Policía Federal y tener a una familia que se preocupa, pero comprende, porque sabe que volar es mi pasión"”.

Le gustan las fiestas en casa, cocinar y ser anfitriona. “"Me gusta maquillarme, las plantas y jugar futbol, que practico desde la preparatoria y la universidad”".

Emy, quien en 2012 se convirtió en la primera mujer graduada como piloto de Black Hawk, no tenía en mente volar esa aeronave. Le gustaba la ingeniería y cursó la carrera hasta que desarrolló el gusto por la aviación.

""La primera vez que me subí me di cuenta de que era una chulada estar allá arriba: la sensación, el reto… Ese día estuve patinando con el hover estacionario, que es llevar el helicóptero a cierta altura, unos 10 mil pies, y quedar estático, vertical.”"

Tiene metas a corto y largo plazos, como ser comandante e instructor piloto de pruebas.

Por su parte, Mariel era sobrecargo en la Coordinación de Operaciones Aéreas de la Policía Federal.

Constantemente estaba en el aire y observar a los pilotos despertó su deseo de tomar los controles.

"“Mi meta es ser comandante de aeronave y aunque el Black Hawk es como el Lamborghini de los helicópteros, me agrada el M1-17, que tiene la misma función, pero con sistemas análogos: cuenta con un equipo rudo, pero demasiado bueno para diferentes misiones.

"“Siempre hay temor cuando se deja el suelo, cuando se despega, pero es más grande la satisfacción de hacer algo por tu país”".