1 de febrero de 2013 / 03:35 p.m.

Monterrey • El municipio de Monterrey perfila extender su control en materia de seguridad a la zona sur, conformada por decenas de colonias actualmente bajo resguardo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

Dicha región, que inicia en la colonia Independencia, se ha caracterizado por ser de las más conflictivas en años recientes, pues ha sido escenario de enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, o de militares contra ellos.

Tal sector también ha destacado por el robo de autos, secuestros e incluso violaciones registradas en la zona del Tecnológico de Monterrey.

Ayer, fuentes de la administración municipal confirmaron que la intención es tomar el mando de dichas colonias hacia finales de año, cuando reúnan la cantidad de elementos necesarios para hacerle frente a la situación.

La proyección de las áreas de seguridad es que se requieren 500 nuevos efectivos para asumir el control de esta región de la ciudad, adicionales al primer contingente que arribó hace unos meses provenientes de estados como Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Distrito Federal y Estado de México.

Esta cantidad fue anunciada como meta de reclutamiento para este año por parte de la alcaldesa Margarita Arellanes Cervantes, que apenas el fin de semana anterior reconoció que su gobierno cuenta con un déficit estimado de mil 500 policías.

La medida no implicaría el repliegue total de Fuerza Civil, sino una labor conjunta entre la dependencia estatal y su contraparte municipal, pero con una menor cantidad de elementos que podrían ser destinados al patrullaje de otras zonas, explicó la fuente.

PROMESA REITERADADurante su campaña, Arellanes ofreció como uno de sus compromisos el recuperar la tranquilidad de Monterrey mediante el traspaso de la totalidad de las tareas en materia de seguridad al municipio.

Aunque desde administraciones pasadas los alcaldes de la capital han realizado promesas similares en el sentido de incrementar la presencia de la policía regiomontana por todo el territorio, las intenciones han fracasado por falta de voluntad política y recursos humanos.

El último intento corrió a cargo del ex alcalde Fernando Larrazabal, quien previo a dejar el cargo para asumir su candidatura como diputado federal impulsó el tema con el gobernador Rodrigo Medina, e incluso inició los trámites para concretar el traslado de la responsabilidad.

No obstante, ambas instancias advirtieron que se trataba de un proceso muy complejo, porque se debía revisar la situación contractual de los elementos, así como su traspaso de una corporación a otra.

 LUIS GARCÍA