10 de agosto de 2013 / 02:17 p.m.

Si el destino lo trajo al mundo el mismo día que arrancaron los Clásicos Regiomontanos, Enrique de Jesús Carvajal Zamonsett tiene muy claro el por qué fue así.

“Siempre he dicho que si nací ese día fue para ser el más Rayado de todos”, expresa ataviado con el jersey más reciente del equipo de sus amores, el Monterrey.

Quique, como lo conocen, refiere que su nacimiento, como se acostumbraba en esas épocas, no estaba programado, y que hubo algunos percances familiares que acontecieron ese día, como el que su padre Jesús chocó o que su tío Eduardo se casó.

Así, el primogénito de la unión entre don Jesús Carvajal y doña María Antonieta Zamonsett, creció orgulloso de haber nacido el día que se jugó el primer duelo fraternal, asegurando ser el rayado más rayado.

“Me di cuenta que nací el mismo día que iniciaron los Clásicos como a los 8 o 9 años. Me gustaba mucho leer las revistas y perió-dicos deportivos y primero se manejaba que se había jugado el 15 de julio el primero, y pensaba, ‘muy cerca’ (de su cumpleaños), pero luego como que rectificaron la fecha y ya salió que él había sido el 13, yo lo presumía”, menciona.

Recuerda a Mario de Souza Mota Bahía como el jugador más determinante en la historia de los 99 Clásicos que se han jugado hasta ahora.

“Para mí el más importante fue el del descenso (Clásico 51), se perdió una franquicia en manos de su rival. El que más me ha gustado ha sido el del 4-1 de la Semifinal del 2003. El más tensionante y emocionante fue el de la Semifinal del 2005 el del gol del pie de Dios del GuilleFranco (Clásico 79), fue el más emocionante”, expresa.

Óscar Sánchez