6 de junio de 2013 / 06:28 p.m.

Rafael Nadal y Novak Djokovic se medirán mañana el la semifinal de Roland Garros, en un duelo que es ya un clásico del tenis moderno y que se convertirá en la primera vez en tres años que el serbio y el español se citan en una cancha de tenis sin disputarse directamente un título.

La primera semifinal masculina de Roland Garros de mañana, programada en la pista Philippe Chatrier, a partir de las 11.00 GMT, será un choque de máxima altura entre el mejor jugador del mundo, Djokovic, y el tenista más en forma del momento y el mejor en tierra batida, Nadal.

El partido, que normalmente habría sido otra final entre esas dos temibles raquetas -han disputado ya 16-, se anticipó a la semifinal porque Nadal accedió al cuadro como tercer favorito del torneo.

Los dos quieren ganarse el derecho de intentar agrandar su leyenda el próximo domingo, con la Copa de los Mosqueteros en liza y contra el ganador del duelo en la otra antesala de la final entre el español David Ferrer y el francés Jo-Wilfried Tsonga.

Djokovic busca el único Grand Slam que se le resiste, y que acarició el año pasado en la final, de nuevo contra Nadal, que sumó entonces siete títulos en París y superó el récord del sueco Bjorn Borg.

El serbio encadena doce semifinales de un "grande" y llega a París con una racha de 28 victorias, 3 derrotas y 3 títulos, entre ellos el último Abierto de Australia.

"No escondo que Roland Garros es mi principal prioridad", reconoció el eslavo antes de iniciar su demoledor paseo por el cuadro masculino, del que ha apeado a Goffin, Guido Pella, Dimitrov, Kohlschreiber y Haas cediendo solo un set, en octavos.

Por su parte, Nadal suma 57 victorias y solo una derrota en Roland Garros (Robin Soderling, 2009) e intenta convertirse en el primer tenista en sumar ocho títulos en el mismo Grand Slam.

Y, de paso, ganar su duodécimo "grande", frente a los seis títulos de la máxima categoría que atesora Djokovic.

El de Belgrado arrastra un parcial desfavorable contra el de Manacor, con 15 victorias para Djokovic y 19 para Nadal. Sin embargo, el serbio se apuntó el último duelo entre ambos, disputado en la final del último Masters 1.000 de Montecarlo, también sobre tierra batida.

"El partido de Montecarlo me da un poco de confianza, pero en Roland Garros solo ha perdido una vez en ocho años. Será un partido muy difícil", auguró Djokovic, de 26 años, tras certificar su pase a esa cara semifinal.

Ninguno de los dos quiere asumir el papel de favorito de cara a ese esperado duelo, el 34 enfrentamiento entre ambos como profesionales y el noveno en un Grand Slam.

"La palabra favorito es lo último en lo que pienso. Son palabras que se lleva el viento, lo que cuenta es quien va a jugar mejor el viernes, esa es la realidad de la situación. Estos partidos los gana el que juega mejor ese día", dijo Nadal, que rehuyó el protagonismo de los púgiles amenazantes tras doblegar en cuartos a Wawrinka.

A Nadal, que acaba de estrenar sus 27 años, tampoco le valen los números porque "no son más que cifras", dijo.

"Hemos jugado muchas veces y los dos nos hemos ganado. El año pasado le gané tres finales. En 2011 él me ganó más de tres. Depende del momento de cada uno. Yo voy a intentar jugar bien sin pensar en el pasado", insistió el mallorquín.

Parte del desarrollo del partido estará vinculado a la meteorología pues a Nadal le beneficia una jornada de calor y sol, de esas que hacen que las bolas pesen poco, se eleven dos o tres metros por encima de la red y caigan con un bote difícil de dominar.

Sin embargo, si la lluvia se deja notar y la temperatura cae en el termómetro, las pelotas se volverían más pesadas y perderían vuelo, lo que, a priori, beneficiaría al serbio.

Según las previsiones de los organizadores del torneo, el cielo de París traerá mañana sol y calor, con máximas de 27 grados, mínimas de 15 y algo de viento.