3 de marzo de 2013 / 05:01 a.m.

Rafael Nadal regresó a Acapulco ocho años después y reclamó su trono. No solo el conseguido en 2005 en este mismo certamen, sino el del jugador más dominante en arcilla en la historia. Para volver a ponerse la corona tuvo que derrocar al tres veces campeón David Ferrer, quien ni siquiera opuso resistencia: 6-0 y 6-2.

El cuento de hadas que inició en octubre con el anuncio de Rafa en el Abierto Mexicano tuvo un final feliz. Nadal llegó maltrecho por la rodilla izquierda, pero bastaron un par de partidos para que recuperara su nivel justo cuando la dificultad en los rivales aumentaba. El público celebró a su nuevo monarca como nunca, el de Manacor volvió para triunfar.

Los números del de Manacor hablan de la calidad de tenista que pisó ayer la cancha de Acapulco, con la del sábado llegó a 74 finales de la ATP, a 52 ganadas, 38 de ellas en tierra batida. Por si fuera poco nunca ha perdido una Final contra algún compatriota.

Ferrer tuvo que abdicar al trono que conservó durante tres años ante su bestia negra. Frente Nadal está 0-7 en finales, y solo le ha podido ganar un partido en arcilla de 15 disputados. El león no paró de luchar, pero se enfrentó a un rival intratable.

El de Manacor avisó desde el inicio y en el primer game del partido le rompió el servicio a su adversario, fue un juego en el que regaló dos reveses para el recuerdo, de las decenas de golpes que quedarán en la memoria de los asistentes.

La zurda de Rafa no admitía dudas, contestaba todo lo que proponía Ferrer, todo cerca de las líneas y con contundencia. Confirmó su saque y fue por otro break. Una derecha larga de David se lo concedió. 3-0 sencillo como si en la pista no estuvieran los dos mejores arcillistas de la actualidad.

En el cuarto game, el ex campeón tuvo una oportunidad de quiebre, pero David no pudo concretarla y Rafa solucionó el problema. Con una nueva zurda cruzada incontestable, Nadal consiguió el tercer quiebre del primer episodio.

Servía para el set y repitió el mensaje: dos zurdas poderosas, al nivel de un jugador que ha ganado 11 Grand Slams. Tras una zurda cruzada, Ferrer dejó la respuesta en la red y se acabó la manga en 28 minutos.

NADAL RESPONDE TODOEn el segundo set no cambiaron las cosas. Hasta para el mejor golpe de Ferrer, Nadal tenía respuestas, con una zurda paralela consiguió la oportunidad quebrar el servicio y luego con una derecha larga de David lo consiguió.

Un saque de 206 kilómetros le dio a Rafael el 2-0. Y tras 44 minutos de partido, el de Jávea por fin ganó su primer game, gracias a un juego en el que sus saques funcionaron.

Ferrer tuvo una oportunidad de quiebre, pero no lo aprovechó. Solo dos oportunidades tuvo David en el partido, pero ninguna la consiguió. Ferrer ni siquiera jugó mal, pero Nadal volvió a ser el mismo y el vendaje en la rodilla parecía parte de su indumentaria.

Con un globito, Rafa puso al público de pie y se encaminó al rompimiento que finiquitó con otra derecha de Ferrer que quedó en la red. 4-1.

El de Manacor confirmó su servicio, David también lo mantuvo. Pero Nadal quería cerrar el partido y lo consiguió con un game donde no dio oportunidad para ninguna reacción de su rival. El último winner del torneo fue para el título de Nadal, quien celebró con los brazos en alto.

Después, un momento para esconderse en la toalla, mientras sonaba la canción de Viva la vida de Coldplay, justo en la estrofa que dice ‘el viejo rey ha muerto, viva el nuevo rey’. Rafa levantó el Guaje, reclamó su trono en la arcilla de Acapulco y le dio un final feliz a esta historia. Nadal otra vez monarca de México.