28 de mayo de 2013 / 05:43 p.m.

Thiago Alcántara habla ya como un veterano. Jugar en el Barça es un curso de madurez acelerado y el niño que asombró liderando la selección sub'21 en la conquista del Europeo hace dos años, vuelve a asumir el reto aislándose de su club, donde llega Neymar, un futbolista que "asegura magia".

Thiago siempre fue un futbolista de marcada personalidad. Desde sus primeros pasos. En una entrevista no dudaba. Decía lo que se le pasaba por la cabeza. Desde aquel gol a Suiza con un disparo desde el centro del campo, que puso el broche al Europeo en Dinamarca, las experiencias vividas le han ido marcando.

Ahora mide sus palabras pero muestra el mismo descaro. Prefiere aparcar su futuro en el Barcelona, donde mantiene el sueño de triunfar con su hermano Rafinha, y se marca un reto, revalidar el Europeo para España y quitarse una espina clavada en los Juegos Olímpicos de Londres. Fue el gran ausente. Su impotencia fue aún mayor como confiesa en una entrevista con EFE.

Pregunta: Dos años después de aquel éxito en el que fue protagonista vuelve al origen. ¿Tuvo esperanzas de acudir a la Confederaciones con la absoluta?

R: Han pasado dos años de ganar un Europeo que rompía una sequía de muchos años sin vencer de España. Fue muy bonito. Creímos en nosotros mismos desde el primer momento, fuimos con todo, tuvimos fe y salió a la perfección. Vuelvo con mucha ilusión. Debutar con la absoluta fue increíble pero viendo como fue la temporada sabía que este año no estaría en Brasil. Estoy muy ilusionado aquí.

P: ¿Asume el peso de la selección sub'21 por su mayor experiencia?

R: Es un peso compartido entre 23 jugadores que quieren volver a conseguir el título. Es cierto que algunos tenemos esa experiencia a nuestras espaldas tras haber vivido la misma situación, por eso estamos para ayudar a los compañeros a sacar lo mejor de cada uno. Quiero divertirme con ellos para poder dar un nuevo título a España.

P: ¿Qué balance hace de su temporada: frenazo en su progresión o acaba satisfecho?

R: Acabo muy contento. Fuimos campeones de Liga tras una temporada difícil en la que se han repartido minutos entre todos los jugadores y ahora toca centrarse en la selección, una recompensa muy bonita.

P: ¿Siente que ha crecido en el Barcelona?

R: Sólo el entrenamiento en el Barcelona ya te hace crecer en todos los aspectos, tanto en lo futbolístico como en lo humano. Dentro del vestuario tengo la suerte de compartir experiencias con jugadores de talla mundial, con los mejores del mundo. Tuve la oportunidad de ver de cerca como son como persona, compartir momentos en los que valoras mucho más el fútbol.

P: ¿Uno llega a sentirse un privilegiado por jugar al lado de Lionel Messi?

R: Es una maravilla. Un referente. Le das el balón y muchas veces te sale quedarte parado esperando que haga algo. Es un futbolista diferente, único en el mundo. Hay que aprovecharlo lo máximo posible.

P: Desde ahora tendrá que compartir protagonismo con Neymar. ¿Qué le parece el fichaje del brasileño?

R: Es una llegada maravillosa. Tener un futbolista de sus características viene genial al club. En el uno contra uno es espectacular, definiendo también, asegura magia. El Barcelona siempre quiere a los mejores en el equipo y Neymar lo es.

P: ¿Puede crearse una lucha de egos en el vestuario?

R: Es hablar de algo que no sabemos si va a pasar. Muchos hablan sin conocer como es Neymar. Yo no le conozco como persona pero como futbolista me parece formidable. El equipo siempre está por encima de todo y también se acopla a las características de un jugador al que todo el mundo querría tener en su equipo.

P: Ese rol de líder lo compartirá en la sub'21 Thiago con Isco.

R: Es un futbolista con el que da gusto jugar, como con todos los jugones. Ha hecho una gran temporada con el Málaga al que ha llevado a lo más alto de su historia. Espero que siga dando alegrías al fútbol español.

P: Como es normal en futbolistas importantes a su edad, el grupo vuelve a afrontar una competición con varios jugadores con su futuro en el aire. ¿Puede afectar al grupo?

R: No, en estos instantes hay que interiorizar los problemas y las cosas de nuestros clubes, las dudas que tengamos debemos compartirlas entre nosotros porque en el momento en que entremos en el vestuario tenemos que pensar sólo en la selección y en estar unidos para ganar el título.

P: En su caso lo llevó bien y consiguió dar el salto al primer equipo del Barça. ¿Espera ahora alguna noticia?

R: La verdad es que no espero nada de nadie, simplemente tengo espectativas de lo que vamos a hacer en Israel, nada más. Un futbolista se acostumbra a vivir con rumores y no nos tienen que afectar.

P: Hace dos años le pregunté si su ilusión era triunfar en el Barcelona y me especificó que lo es hacerlo en el fútbol, convertirse en un jugador que sea recordado en el tiempo.

R: Sigo pensando lo mismo que te dije, el fútbol es un deporte único y maravilloso donde podemos desquitarnos de todos los problemas.

P: Desde entonces, ¿qué camino ha recorrido en su objetivo?

R: Mi primer año en el primer equipo fue muy bueno, estuve a un nivel muy alto y se torció por la lesión de tibia que en verano me dificultó poder ir a los Juegos Olímpicos y empezar el inicio de la segunda temporada. No estar con la selección olímpica fue un golpe anímico muy grande porque les veía jugar y quería estar con ellos. Esta temporada he tenido lesiones fortuitas pero llego bien al Europeo.

P: ¿Sigue firme su sueño de jugar con su hermano Rafinha en el primer equipo del Barcelona?, ¿mantiene que es mejor?

R: Sí, claro que se mantiene firme. Es un futbolista que tiene grandes condiciones para quedarse en el primer equipo. Continuo pensando que es mejor que yo. La Segunda división se le queda pequeña. Rafa tiene que dar el salto porque es un futbolista de características tremendas. Ojalá pueda verle junto a mi.

EFE