18 de febrero de 2013 / 01:05 a.m.

La Conferencia del Episcopado Mexicano lanzó en días anteriores una alerta a las autoridades mexicanas para tomar cartas en el tema de inseguridad que afecta a los mandos de la Iglesia tradicional.

Monterrey.- • Aunque el asesinato de un sacerdote en Colima prendió la alerta en las Arquidiócesis de todo el país, en Monterrey la Iglesia católica reportó que no existen registros de amenazas o intimidaciones en contra de los curas.

Rogelio Cabrera López, arzobispo de la ciudad, explicó que la delincuencia que aqueja a las iglesias del estado es del fuero común, pues se tiene conocimiento de varios atracos a instalaciones en diversos municipios.

El líder católico reconoció que se han presentado casos menores contra la integridad de los prelados, aunque no entró en detalles sobre estos.

“"Pero no en forma grave entre nosotros, no llega a ser aquí en Monterrey una situación delicada, lo que sí tenemos es el robo frecuente a las instalaciones de las parroquias y el crimen ?vamos a decir? ordinario.

“"Le pedimos a Dios que no vayamos a tener una situación lamentable y a los sacerdotes los hemos instruido para que ellos, con inteligencia, manejen cualquier cosa que pudiera ocurrir"”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano lanzó en días anteriores una alerta a las autoridades mexicanas para tomar cartas en el tema de inseguridad que afecta a los mandos de la Iglesia tradicional, mensaje que Cabrera López replicó para el caso de Nuevo León.

“Hay que acelerar la actividad de las investigaciones para detectar de dónde salen estos extorsionadores, que pueden a veces convertirse en un problema serio social, creo que está yéndose del secuestro a la extorsión, tal vez porque parece más fácil el modo de abusar de la gente.

“"Los sacerdotes no estamos exentos de la extorsión, no estamos exentos de un crimen y por ello creo que lo que pedimos para la ciudadanía esperamos tenerlo para nosotros"”, indicó.

Al insistir que en el estado no se trata de una situación grave, el Arzobispo descartó la implementación de medidas especiales para salvaguardar la integridad de los sacerdotes, pero dijo que estarán al pendiente del desarrollo de cada caso.

Por igual, dijo no considerar necesaria la celebración de una marcha pacífica, aunque refirió que sondeará los ánimos de la comunidad cristiana en la asamblea de esta semana para tomar una decisión al respecto.

LUIS GARCÍA