12 de diciembre de 2013 / 01:19 a.m.

Monterrey.- A su diez años, la pequeña Elizabeth ha aprendido lo que es sufrimiento como si hubiera vivido cien años.

Fue alejada de su familia, para ir a un casa ajena, en una ciudad desconocida.

Trabajó duro, en las labores de la casa y cuidando niños, y cuantas veces se equivocó, la castigaron pegándole con un cinturón y dejandola sin comer.

La pequeña, de origen naúathl, solo sabe que su familia vive en el Rancho Veracruz, pero ignora en que estado está ese lugar. Sólo sabe que es muy lejos, porque cuando la pareja a la que ella llama "tíos", Emiliano y Diana Viviana, la trajeron a Monterrey, viajaron muchas horas.La trajeron para que cuidara a un niño.

Después del último castigo, Elizabeth llenó su cuerpecito de valor, y se escapo brincando una ventana, para salir a la calle en buscar de libertad, y de su familia.

Elizabeth sólo quiere ir a casa, con su abuela Eustolia Martínez, y sus papás, Silva Sánchez y José Eli. No sabe cómo llegar, porque no sabe donde está. Una señora la recogió, cuando la niña buscaba ayuda, mientras vagaba por las calles de la colonia Nuevo Repueblo.

La pequeña fue finalmente recogida por el DIF Capullos, que revisará su estado de salud y psicológico, e investigará primero los motivos por los que fue traida a Nuevo León, y luego, con los pocos datos que la pequeña aporta, buscar a su familia, para regresarla a su hogar.

Francisco Zúñiga