2 de marzo de 2013 / 05:42 p.m.

Monterrey y San Pedro Garza García.-  Los municipios de Monterrey y San Pedro arrancaron ayer una edición más del programa de canje de armas por vales de despensa, en el que, como es usual, el arsenal presentado por cada voluntario llama la curiosidad de los presentes Sandra Pámanes, secretaria de Ayuntamiento de Monterrey, informó que el punto ubicado en la Plaza Zaragoza permanecerá sólo hasta hoy, para luego trasladarse de forma itinerante.

Pámanes espera que la población saque de sus viviendas estos artefactos, y con ello no sólo se puedan prevenir accidentes en el hogar, sino que ofrecer juguetes a los niños a cambio de juguetes, y así fomentar valores distintos para poder erradicar la violencia.

Los apoyos entregados a quienes acuden a los centros de canje son mil pesos en vales de despensa por armas largas; 750 en el caso de armas cortas con uso exclusivo del Ejército; 500 pesos por armas cortas no exclusivas del Ejército; 300 pesos por armas de postas; 300 pesos por cada 100 cartuchos; y finalmente, un balón por cada arma de juguete.

Pequeña marca el paso

En San Pedro, una niña fue la que puso el ejemplo al ser la primera en la fila para dejar una pistola de juguete en el módulo de la Sedena a cambio de una pelota.Salma Lizeth Duarte acudió acompañada de su mamá.

“Yo vi en la televisión y le dije a mi mamá que me trajera: entregue la pistola de mi primo que se le quedó en mi casa y pues yo no la utilizó, mejor y me dieron una pelota” dijo emocionada.

Otras de las primeras personas que acudieron fue don José Ortiz, quien se dedica a recoger basura y fue en ese lugar donde ha encontrado armas, mismas que llevo a canjear.

Dijo que habita en Escobedo pero ante la necesidad de comer decidió tomar su moto y salir a San Pedro para cambiar dos escopetas y tres armas de postas, por las que obtuvo 2 mil 500 pesos en vales de despensa.

Sexagenaria al ataque

Su andar despacio y su baja estatura van de la mano con su piel arrugada, llena de grietas y bordes con el paso de los años.

Entre sus brazos, el paquete que carga casi se le cae una, dos, tres veces. Es difícil tomar algo de casi medio metro envuelto en bolsas mientras anda en la calle.

Sin embargo, el carácter de doña Silvestra Hernández es lo que la mueve, aunque es imposible no espantar a los demás al saber que lo que carga esa mujer de 69 años, es un rifle de asalto R-15.

La sextagenaria llegó al municipio de Monterrey, en donde con el arma al cuadril buscó canjearla por vales de despensa, a fin de deshacerse de ese rifle hallado en el Cerro de La Silla.

“"Andaba buscando tierra para las matas, pero pos me andaba del baño y ahí voy buscando dónde hacer. Junté unas piedritas para acomodarme y vi algo duro, duro. Me dio harto miedo porque pensé que era un muerto, pero luego lo vi con cables y tapado con ramas como si fuera casita y vi el rifle"”, narra la mujer.

Por otorgar esta arma larga, el municipio le entregó mil pesos en vales de despensa, aunque más que por el dinero, doña Silvestra llevó la R-15 para evitar accidentes en su casa, y con ello poder estar más segura, pues irónicamente, se sentía más en riesgo que protegida.

Como ella además acudió José Guadalupe, quien cargó en su camioneta más de una decena de rifles.

Proveniente del municipio de Montemorelos, José Guadalupe menciona que juntó 13 rifles entre sus vecinos para luego entregarlos, pues por motivos de la delincuencia organizada ya no han podido reactivarlos.

ZYNTIA VANEGAS E ISRAEL SANTACRUZ