1 de noviembre de 2013 / 04:04 p.m.

Monterrey.- Un angelito andaba vestido de diablito, quizás porque quería hacer el bien en la tierra, pero sólo duró siete años vivo.

Se trata del pequeño Ángel Eduardo Guevara Hernández, quien murió apenas este día 31 de octubre pidiendo Halloween.

El niño, quien estaba en segundo de primaria en la escuela “Mariano Jiménez”, vivía en la calle Privada Santa Catarina, en la colonia Topo Chico, al norte de Monterrey.

Tenía su mamá biológica, Sandra Esmeralda Tovar Carrillo, quien a los dos meses de nacido se lo dejó al cuidado de María de la Luz Hernández Solís, considerada la madre adoptiva, misma que lo llevó durante estos años de la mano junto con su esposo Alfonso Guevara Garibaldi.

Sandra mencionó que así tomó esa decisión, porque ella labora en un bar, pero lo veía seguido.

Los trámites para que todo se hiciera legal estaban en proceso en el DIF Nuevo León.

Pero al ir a pedir dulces por el Halloween, Angelito murió atropellado cerca de su casa en la calle Santiago, a manos de una persona que se identificó como Mauricio Édgar López Flores, de 40 años, aunque testigos refieren que se puso en lugar de una dama que iba al volante.

Lo cierto es que al niño le gustaba jugar fútbol, le iba a los Tigres y le encantaba ir a un rancho a Paredón, Coahuila, cada 15 días.

“Le gustaba mucho ir al rancho, decía es mi rancho, allá jugaba tranquilamente sin que hubiera peligro como aquí en la ciudad por los carros, ya le había comprado unos marranos”, expresó al borde del llanto su padre Alfonso.

A él le avisaron sus vecinos del accidente.

“Salgo y me subo a la camioneta, pero me quedé sin gasolina, entonces corrí al lugar pero el niño ya había fallecido”, señaló el hombre.

El DIF Monterrey apoyó a la familia con los gastos funerales a través de los funerales Valle de los Arcángeles y es velado en su propia casa.

Uno de los sueños más importantes del pequeño era el siguiente: crecer, llegar a una edad madura para cuidar a sus padres cuando ya estuvieran viejos, les decía el niño.

Ahora lo hace…pero desde el cielo haciendo honor a su nombre, como todo un Ángel.

Iram Oviedo.