3 de diciembre de 2013 / 04:27 p.m.

El juez deportivo Gianpaolo Tosel dispuso la multa de 5.000 euros al equipo turinés, líder de la Primera División (Serie A) de la Liga italiana, por un "cántico injurioso" que sus "jovencísimos" aficionados le profirieron "repetidamente" a un jugador del equipo contrario.

 

El Juventus de Turín vio hoy cómo la iniciativa con la que pretendía borrar la mala imagen de su afición terminó saliéndole cara, pues fue sancionado con una multa de 5.000 euros por los cánticos de algunos niños que ocupaban un sector de su estadio, cerrado a los ultras como medida de castigo.

El juez deportivo Gianpaolo Tosel dispuso este martes, según se lee en su dictamen, la multa de 5.000 euros al equipo turinés, líder de la Primera División (Serie A) de la Liga italiana, por un "cántico injurioso" que sus "jovencísimos" aficionados le profirieron "repetidamente" a un jugador del equipo contrario.

Se trata del serbio Zeljko Brkic, portero del Udinese, el equipo contra el que el Juventus jugó este domingo, en un partido que ganó por 1-0 y que además había sido adelantado dos horas para que 12.000 niños pudieran ocupar ese sector de las gradas, cerrado al público como sanción por cánticos racistas proferidos por los aficionados radicales del equipo.

Los niños que llenaban esa parte de la grada, procedentes de escuelas de fútbol y de colegios de la región del Piamonte, participaron en los silbidos de la afición del Juventus Stadium cuando se anunciaba por la megafonía la formación del Udinese.

Los pequeños aficionados "juventinos" fueron a más cuando, en los momentos en los que el portero serbio conseguía despejar el balón o alejarlo de su portería, gritaban "Ooooooh... mierda", inspirados, según indican los medios italianos, por el espíritu más agresivo de los ultras del Juventus que ocupan normalmente esa parte.

La presencia de los niños, que había tenido que ser autorizada por el Ministerio del Interior italiano, llegaba después de que el Juventus hubiera sido sancionado con dos jornadas de cierre del sector sur de sus gradas y una multa de 50.000 euros por los cánticos discriminatorios que sus aficionados les habían dedicado a los del Nápoles, en el partido que disputaron el mes pasado.

Desde el Juventus han querido restar importancia a la actitud de los pequeños aficionados este domingo, con su consejero delegado, Giuseppe Marotta, asegurando que esos cánticos "hay que buscarlos con lupa", dentro de una iniciativa que "tuvo gran éxito".

Pero ayer el técnico italiano Fabio Capello, durante una entrega de premios, quiso llamar la atención sobre el fenómeno de los aficionados radicales al fútbol.

"En Italia no se está afrontando con suficiente valentía el problema de los ultras, que empeora. Un episodio muy feo tuvo lugar en Turín, con los cánticos ofensivos de los niños, mientras sus tutores no hicieron nada", dijo Capello en Florencia (centro de Italia).

"El 'speaker' del estadio debería haber intervenido, invitándoles a animar a su equipo más que a ofender. Nadie hizo nada y los cánticos continuaron, sobre todo los acompañantes que no hicieron nada", agregó.

Agencias