4 de diciembre de 2013 / 11:24 p.m.

Por su parte el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Sebastián Bauzá dijo: "es una gran alegría que Uruguay esté en el Mundial de Brasil siendo campeón de América y cabeza de serie".

 

De Uruguay hay algo de lo que no hay duda para la próxima Copa del Mundo: es un equipo que dará pelea. Quizás el mejor resumen de ese sentimiento puede verse en un aviso grabado por Diego Forlán para una empresa televisiva.

Allí dice el goleador, en un vestuario y mientras se prepara para ponerse la camiseta celeste: "No somos los favoritos, ni vamos a ser la sorpresa. Somos ese equipo con el que nadie se quiere cruzar".

Uruguay aguarda con expectativa el sorteo del viernes del Mundial de Brasil 2014 con los gratos recuerdos de Sudáfrica 2010 todavía frescos en su memoria.

La Celeste llegó a Sudáfrica sin grandes expectativas, clasificada a último momento en un repechaje en el que superó en forma ajustada a Costa Rica. Cuando pocos apostaban por sus posibilidades, se coló en las semifinales y volvió a casa con el cuarto puesto, las valijas llenas de elogios y el premio al mejor futbolista del Mundial, que recayó sobre Forlán.

El equipo fue recibido en forma apoteósica en Montevideo por una caravana interminable de fanáticos. El cuarto puesto había encendido la llama futbolera de Uruguay, recordando los viejos triunfos de 1930 y 1950, cuando se consagró campeón en Brasil.

En 2011, Uruguay -con el mismo plantel de Sudáfrica y con las rutilantes presencias de sus artilleros Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani- ganó la Copa América.

Estos triunfos no solo entusiasmaron a la afición, sino que también colocaron a la selección en los primeros lugares del ranking de FIFA, un sitial al que los celestes se aferraron a pesar de sus altibajos en la eliminatoria sudamericana rumbo a Brasil.

Aunque Uruguay volvió a clasificarse a última hora y otra vez en un repechaje —batió a Jordania, a la que le asestó un categórico 5-0 en su casa_, esta vez su balance de los últimos años y su ranking lo colocaron como cabeza de serie del Mundial, codo a codo con las grandes potencias del fútbol.

Esta inesperada distinción dividió al fútbol uruguayo, cuyos jugadores por lo general se sienten más cómodos cuando son punto y no banca. El más claro ejemplo es la mayor victoria local, el Maracanazo, el triunfo ante Brasil en la final de 1950, cuando casi nadie esperaba que Uruguay pudiera vencer.

Algunos, entre ellos el director técnico Oscar Tabárez, han señalado que ser cabeza de serie no quiere decir nada, ya que los rivales pueden ser igualmente complicados. Tal posición es coherente con su prédica permanente, renuente al exitismo y a festejar por anticipado.

Sin embargo, varios jugadores y dirigentes no han ocultado su felicidad por estar en el primer bombo, que comparten con el anfitrión Brasil, el campeón mundial España, además de Argentina, Colombia, Alemania, Bélgica y Suiza.

"Es una gran alegría que Uruguay esté en el Mundial de Brasil siendo campeón de América y cabeza de serie", dijo a la prensa el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Sebastián Bauzá.

Aunque Tabárez lo resista, el exitismo es difícil de controlar. Uno de los patrocinadores de la selección puso en la televisión y las redes sociales un aviso en el cual "El Fantasma del 50", un espectro cubierto por lienzos celestes y con el número 50 en su espalda, recorre Rio de Janeiro, y asusta a los brasileños mientras camina hacia el Maracaná.

Pocos, en cambio, recordaron que la última vez que Uruguay fue cabeza de serie fue en Alemania 1974 y no le fue bien. Los celestes venían de conseguir un cuarto puesto en México 1970 y con la base de aquella selección y el aporte del joven goleador Fernando Morena, muchos creían que aquel equipo haría historia. Sin embargo quedó eliminado en primera fase, no ganó un solo partido y recibió una humillante lección de fútbol de la Naranja Mecánica holandesa de Johan Cruyff.

Los más optimistas tienen sus argumentos: Uruguay es cabeza de serie, campeón de América y cuarto en el Mundial anterior. Y si bien Forlán se acerca al fin de su carrera, Suárez y Cavani son dos fenómenos y sin duda están entre los mejores del mundo.

Los más cautos recuerdan que Uruguay clasificó en un repechaje tras conseguir apenas el quinto puesto en la eliminatoria sudamericana, y eso que Brasil no la jugó.

En el aviso de televisión, Forlán se entusiasma con la idea de disputar un Mundial en el país vecino: "Solo un uruguayo sabe lo que significa jugarlo en Brasil".

AP