11 de agosto de 2013 / 02:30 p.m.

Monterrey.- • Paulina y Maribel nunca se conocieron. Jamás se vieron ni cruzaron palabra alguna. No es de extrañar. Era difícil que se toparan por casualidad: la primera vivía en Salinas Victoria, la segunda en Villas de Huinalá, en Apodaca.

De haberse conocido tendrían de qué hablar, tenían cosas en común a pesar de la diferencia de edades. Ambas vivían con hombres celosos, mayores que ellas y de carácter violento. Las dos eran golpeadas.

Paulina tenía 22 años y Maribel 39. La edad no marcó ninguna diferencia en los hechos: ninguna denunció, sea por la razón que sea. No les alcanzó el tiempo. A ninguna de las dos.

Esta semana Paulina y Maribel fueron asesinadas en dos distintos casos, sin ninguna relación. Sólo la coincidencia del tiempo? y de la violencia, claro está.

Las dos fueron apuñaladas por sus parejas. En ambos casos hubo violencia previa, agresiones que fueron subiendo de nivel hasta llegar al homicidio.

Maximiliano había escuchado rumores de que Paulina veía a otro hombre.

El veracruzano había hablado con un amigo sobre ello. "La voy a matar", dijo. Tardó unos días en cumplir su promesa.

Eran las 05:20 del jueves 8 de agosto y Paulina salía de casa de su abuela junto con su cuñada. Iba a su trabajo de obrera en una compañía en Ciénega de Flores. Nunca llegó.

Maximiliano, el padre de sus dos hijos, a quien le conocían como Max, la esperaba escondido tras unos matorrales que están por un vado ubicado a un costado de las calles Escobedo y San Gilberto, en el poblado Los Morales.

Un recado fue el catalizador. Max iba cegado por los celos luego de encontrar un recado de Paulina dirigido a un ex novio.

La atacó con un arma blanca. Así le arrebató la vida a quien fuera su compañera durante cinco años. La madre de sus dos hijos.

Desde semanas atrás las discusiones de la pareja fueron cada vez más constantes, pero la joven negaba todo.

Max revisaba las pertenencias de su mujer cuando ella dormía, cuando se bañaba o ausentaba del hogar.

El martes la agredió a golpes y le causó una herida superficial en el abdomen con un cuchillo, también hizo destrozos en la casa y con unas tijeras rompió fotografías donde ella aparecía y quemó parte de su ropa.

El jueves le dio su última agresión. Un día después trascendía en los medios la versión de que en su natal Catemaco, Maximiliano había asesinado a otra mujer. El motivo habría sido el mismo: los celos. Nadie ha confirmado hasta ahora la versión, sólo va de boca en boca entre quienes lo conocieron.

Los celos también movieron a Javier, un hombre de 65 años. Su relación con Maribel, de 39 años, se resquebrajaba desde hacía tiempo.

El hombre puso punto final a la relación con tinta de sangre.

Eran las 02:00 del lunes 5 de agosto. La pareja discutía en su domicilio, en Villas Huinalá. Al calor del pleito, el hombre apuñaló a Maribel.

Al verla grave, Javier decidió llamar a los cuerpos de auxilio y paramédicos, quienes trasladaron a Maribel a un hospital.

Nada se pudo hacer, la violencia acabó con su vida.

En ninguno de los casos la mujer pudo denunciar la violencia familiar de la que era víctima.

A ninguna le dio tiempo. Ya no tuvieron tiempo para nada.

 

NADIA VENEGAS