30 de septiembre de 2013 / 09:15 p.m.

Monterrey.- La madre de Alexis Uriel Hernández Moncada, de 11 años de edad, le había dicho que no fuera a la iglesia este domingo.

Pero el pequeño era muy católico y decidió asistir con sus amiguitos del catecismo. Iban de la colonia Anzures, donde vivía el menor, hacia Vistas del Río, en Juárez, Nuevo León.

Desgraciadamente no regresó vivo a casa, ya que murió al derrumbarse las paredes del templo Santa Clara de Asís.

“Yo le dije que no fuera este domingo, no sé porqué, pero no me hizo caso, es más, se fue sin despedirse de beso de mí, siempre me daba un beso y ahora no lo hizo, se fue así”, expresó Francisca Moncada, madre de Alexis.

Su padre Oscar Simón Hernández Santoyo, recuerda que lo entregó a la maestra del catecismo, quien los llevó en un transporte.

“Luego va un señor a mi casa y me dice que en la iglesia había ocurrido un accidente, que se había derrumbado, pero yo no le creí, le dije que no jugara con eso, pero luego me preguntó qué ropa traía mi hijo y pues me salí de la casa.

“Cuando llego a la iglesia no me dejaban pasar, yo buscaba a mi hijo, me dijeron que estaba en el hospital, pero nunca me dijeron que ahí estaba pero muerto”, explicó el afligido hombre.

Alexis era el único hijo de este matrimonio que tiene poco tiempo habitando en la colonia Anzures.

Ellos lo recuerdan como un niño alegre, entregado a la escuela donde cursaba el sexto año y tenía varios anhelos: ser adulto, trabajar y comprar un carro, pero también deseaba una hermanita.

“Le decía: tú vas a trabajar y vas a comprar tu carro, pero pues ya no, también me comentaba que quería una hermanita, pero yo le decía que mejor él me iba a dar muchos nietos, pero tampoco se pudo, era mi único hijo”, mencionó su madre al borde del llanto.

Ya no es lo mismo en ambas colonias ya mencionadas, el luto se respira por todos lados, no se diga donde fue velado.

Hasta ese sitio llegó el personal del DIF de Juárez, para ponerse a las órdenes de la familia por instrucciones del alcalde Rodolfo Ambriz.

Apenas el pasado 16 de septiembre, el niño celebró su cumpleaños número 11 y no quiso fiesta, sino dinero para comprarse ropa y se lo cumplieron sus progenitores.

Ambos aún quieren saber qué pasó en realidad ante el desplome de las bardas de la iglesia.

“Nadie nos dice nada, queremos saber qué ocurrió en realidad, porqué a mi hijo fue el único que le pasó eso”, manifestó la mujer.

Alexis estuvo 11 años con sus padres aquí en la tierra, hoy ya no se encuentra con ellos, ni con sus compañeros de primaria, ni con sus amiguitos, pero ahora desde el cielo es un ángel más que bendice a los suyos y que seguramente desea que lo recuerden como era él en vida: muy, pero muy alegre.

Iram Oviedo