7 de abril de 2013 / 01:46 p.m.

Desde la Calle de la Presa hasta la de la Aduana Vieja eran los recorridos de los regiomontanos hace más de 100 años.

  Monterrey • El célebre bar Café Iguanas, ahora abandonado, se ubica sobre la Calle de la Presa; el Museo del Campesino tiene su acceso principal por la Calle del Sol y una gran parte de los antros permanecen ahora cerrados se ubicaban sobre la Calle de la Aduana Vieja…

No es un desliz o lapsus geográfico, se trata de la máquina del tiempo en que se convirtió el Barrio Antiguo, cuyas calles fueron bautizadas originalmente así hace más de un siglo y que pocas personas conocen que se llamaron alguna vez de esa forma.

Ello pese a que desde hace 20 años hay placas instaladas en cada cruce, a manera de nomenclaturas, recordando el nombre antiguo de cada ruta.

Quizás sólo las conocen así el puñado de vecinos que aún residen ahí o que laboran en oficinas enclavadas en pleno corazón histórico de La Sultana del Norte... bueno, aunque no todos.

Para muestra, un botón…

“¿Señora ando buscando la Calle del Río?”, pregunta el reportero a una señorita que sale de una oficina sobre la calle General Naranjo y Morelos.

“No, fíjate, no sé, cuál sea, ¿aquí en el Barrio? ¿No será del otro lado del Centro?, aquí es Naranjo”, responde la menuda dama que viste un traje sastre combinado color blanco con crema.

El tiempo se detiene en la calle Ocampo de San Francisco, hoy Padre Raymundo Jardón, donde en 1846, una de las casonas fue rentada durante dos años por el general Zachary Taylor, quien se convertiría en el Presidente 18 de Estados Unidos y estuviera al mando de la primera invasión militar norteamericana de la historia durante la “Batalla de Monterrey”.

Nunca pagó ni un quinto por el arrendamiento de la casa ubicada en el número 855 oriente, esquina con Calle de la Presa, ahora Diego de Montemayor.

La calle Francisco Javier Mina fue denominada Calle Del Colegio de las Niñas, y Abasolo, Calle del Sol, sin embargo, por error, las láminas instaladas en las esquinas de las calles están invertidas, según los historiadores.

Mientras que la inseguridad ha golpeado a los vecinos del Barrio hoy en día, los que vivían por la calles Lecea, - Guillermo Prieto- y Calle Principal –Morelos- hace 103 años saltaron de gusto cuando fueron parte de los 285 mil habitantes beneficiados con la conexión al servicio de agua y drenaje dentro del sistema instalado por la empresa MacKenzie Mann y Compañía, tras más de medio año de haber iniciado actividades.

No pasó mucho tiempo cuando los residentes del Barrio fueran beneficiados con la pavimentación de sus calles el 10 de agosto de ese mismo 1910, al lanzarse el primer aviso para asfaltarlas o poner concreto.

El Gobierno del Estado estipula en esa invitación a las empresas interesadas, que se requiere pavimento con concreto asfáltico, compuesto de 10 centímetros de concreto y seis de asfalto para las calles de menos de nueve metros de ancho.

Mientras continúa el progreso del Barrio, el alto volumen de la radio de un vecino golpea en las paredes de la Calle Del Colegio de las Niñas informando sobre la renuncia de Bernardo Reyes como gobernador de Nuevo León, y que es aceptada por el Congreso del Estado.

Desde el 23 de octubre de 1909, el general Reyes había solicitado licencia para ausentarse del poder y el texto de la renuncia es enviado por el general Reyes desde la ciudad de París, Francia.

Mientras por la Calle de la Aduana Vieja un vecino pinta la fachada de su casa, donde 100 años después sería convertido en el Mumbar, un antro abandonado por la violencia y que es remozado desde la primera entrega de reportajes seriados de MILENIO Monterrey a través de “Salvemos al Barrio”.

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Si tiene una historia o anécdota que contar o un objeto antiguo que compartir y quiere ser parte del rescate del Barrio Antiguo, envíelo a eduardo.mendieta@multimedios.com o al teléfono 8369 9999 extensión 27162.

EDUARDO MENDIETA