13 de enero de 2013 / 04:38 p.m.

Monterrey.- Consuelo Morales, directora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, AC, expresó que la publicación de la Ley General de Víctimas era una deuda que dejó pendiente el ex presidente Calderón, y confió que en Nuevo León la norma se adaptará pronto.

"Qué bueno que se destrabó esta ley que el señor Calderón había congelado, y que denotaba una gran insensibilidad ante toda esta situación que él mismo provocó", dijo.

Morales indicó que la ley puede adolecer de algunos aspectos, pero su promulgación es un primer paso para su posterior adecuación y enriquecimiento.

Mencionó que la promulgación era imprescindible, y aunque no resuelve el problema de la violencia que padece un amplio sector de la población, al menos reconoce la gravedad de las consecuencias que tuvo la política policial militarista del ex presidente Felipe Calderón, que aseguró, dañó el tejido social.

"Hay un gran porcentaje de la población que algún miembro de la familia ha desaparecido, fue asesinado, fue torturado, de esos daños, de esas consecuencias tenemos un montón, de jovencitos, de niños que se quedaron sin papás, esposas que se quedaron sin compañero, madres que se quedaron sin hijos, entonces había una deuda y había que empezar a saldarla", apuntó la dirigente de CADHAC.

Dijo que la Ley General de Víctimas, promovida por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y en la que participaron académicos y organizaciones civiles, tiene aspectos en los que se puede abundar, pero refirió que no puede minimizarse.

"Pero no podemos menospreciar ni decir que no vale, porque entonces no están tomando en cuenta el contexto real de gran sufrimiento, desolación, de impunidad que nunca debió haber existido si hubiéramos tenido un respeto a las leyes".

Consideró que la publicación de la ley denota la voluntad de los diversos sectores políticos y de la sociedad civil para que se aplique.

Frente a las opiniones de personajes como Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace y el ex consejero jurídico de la Presidencia, la activista consideró como natural un proceso de adición y adaptación de la norma, pero esto, dijo, son los pasos dos, tres cuatro, etcétera, mientras que el primer paso ya fue dado.

ALEJANDRO SALAS