2 de mayo de 2013 / 01:33 p.m.

Monterrey • Al margen del desencanto o los reproches que puedan tener los militantes que dejaron las filas del triunvirato que dirigió los destinos de Acción Nacional durante más de 9 años, en los hechos la pugna se centra en una razón específica: acaparar las candidaturas en 2015.

Recuperar la gubernatura dentro de dos años es la bandera albiazul desde antes de las elecciones intermedias en 2012, y es el Consejo quien tiene la prerrogativa no sólo de elegir el método de selección de candidatos a este puesto, sino todos los demás de elección popular.

El objeto del deseo se centra en la fracción XII del artículo 77 de los Estatutos del PAN, que dan las atribuciones a los Consejo Estatales y a la letra dice.

“"Decidir sobre la participación de Acción Nacional en las elecciones locales y municipales y, en su caso, establecer las bases de esa participación con candidatos a gobernador, munícipes y diputados locales"”.

Aunque esta determinación no se llevaría a cabo hasta que el Comité Ejecutivo Nacional la ratifique, tendrían mano en los métodos de selección que pudieran favorecer a sus respectivos “"gallos"”.

Otra de las funciones que esta íntimamente relacionada es la de aprobar la plataforma del Partido para las elecciones, previa consulta a la militancia a través de los órganos municipales, lo que les permitiría apuntalar una agenda de temas específicos.

La primera función según los estatutos aun en vigor es elegir al presidente y miembros del Comité Directivo Estatal, o proponer la remoción por causas graves.

Y aunque este método ya se modificó durante la última asamblea nacional para reformar los estatutos para abrir el proceso a la militancia, aún no se completa el trámite y los cambios no han sido avalados por el IFE, lo que les día en calidad de pendientes.

El Consejo Estatal también determina si algún militante merece una sanción específica con base en denuncias interpuestas, regula las campañas y asambleas internas.

Adicionalmente determina el destino de los gastos y autorizar los presupuestos del Comité Directivo Estatal y de los Comités Directivos Municipales.

La mayoría en el Consejo, independientemente de la existencia de un presidente en el partido, permite modificar el rumbo de las elecciones, controla las aspiraciones de los militantes, su comportamiento y hasta los recursos públicos.

El actual Consejo es controlado prácticamente en su totalidad por la Neocúpula, con la presencia opositora únicamente de los consejeros vitalicios, es decir, aquellos que llevan más de 20 años dentro del organismo.

DANIELA MENDOZA LUNA