29 de diciembre de 2013 / 04:05 p.m.

Cancún, Q. Roo.- El cantante puertorriqueño Ricky Martin pagó la noche del sábado ese apoyo que México le ha dado desde hace más de 20 años, cuando incursionó en solitario, pues entregó cuerpo y alma durante una hora con 55 minutos.

El ex integrante del grupo Menudo, actor, cantante y hoy empresario literario, no sólo otorgó cuerpo y alma a los fans que se dieron cita, la víspera, en un campo de golf para escucharlo y disfrutar los éxitos que lo han consagrado, sino que también los llevó en un viaje por el tiempo.

A las 21:33 horas, Ricky Martin apareció vestido de blanco, calmando así las ansias de quienes, desde casi tres horas antes lo esperaban impacientes para que saliera a cantar en el impresionante escenario montado en el campo de golf del Moon Palace Resort.

Minutos más tarde, el intérprete hizo uso de la palabra: "¿Cómo están? ¿Yo?, encantado de estar aquí, en esta tierra esta noche. Son ustedes, de esos vicios, de los buenos que hay que disfrutar".

Luego, agregó: "Prometo entregar mi alma esta noche". Y los 13 mil seguidores, divididos en zonas VIP, Diamante, Platino, Gold y las gradas al fondo del campo, lo constataron.

Sus admiradoras disfrutan todo, gozan con "Come whit me", "Vuelve", "Livin, la vida loca", "Shebangs" y "Más".

El cantante no lució únicamente ese portento de voz, sino también su cuerpo. Lo hizo bailando de un lado a otro en el escenario mientras recibía una y otra vez un baño de luces; las dos pantallas laterales permitieron a muchos disfrutarlo, sobre todo, aquellos en los costados del campo de golf.

Presumió una y otra vez distintos vestuarios, así como zapatos de charol y tenis de color rojo brillante como la lava misma.

Imperativo como un huracán y lleno de euforia, Ricky Martin se entregó la noche de este sábado más allá de las muchas ocasiones que se le ha visto en escenarios mexicanos.

"En los inicios de mi carrera, México fue primordial e importante en esos primeros pasos que yo di. Hoy estoy muy agradecido porque esos primeros aplausos los recibí en esta hermosa tierra", dijo emocionado.

Y demostró ese cariño interpretando, acompañado de un pianista, dos guitarras y un coro, los clásicos: "Eres el amor de mi vida", "Fuego contra fuego" y "Te extraño, te olvido, te amo".

Nuevamente, desató la euforia con "Por arriba, por abajo", "Lola, Lola", "La bomba" y "Pégate".

Tomó la palabra para decir que México es un país alegre, festivo y que hay que demostrarlo a todos aquellos extranjeros reunidos esa noche en el campo de golf.

Tras una hora y 55 minutos, el cantante dijo adiós con la interpretación de "La copa de la vida" y "María", dos de sus grandes éxitos, para después agradecer la presencia de todos esa noche.

Notimex.