12 de junio de 2013 / 12:03 p.m.

Monterrey • Al insistir en que su presencia en el acto religioso del sábado fue a título personal y no en su carácter de alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes dijo que pediría una disculpa a quien se sintiera ofendido o excluido con sus actos.

Entrevistada telefónicamente por Joaquín López-Dóriga para Radio Fórmula, la funcionaria dijo que el objetivo del evento Monterrey Ora fue precisamente “"hacer una oración por la paz, la prosperidad, la luz, la armonía en Monterrey"”.

Luego de indicar que se ha trabajado mucho por depurar las corporaciones de seguridad, Arellanes Cervantes dijo que muchos saben que se ha dañado el tejido social en Monterrey, y que por eso tiende a apoyar a cualesquiera organizaciones, civiles o religiosas, que busquen apuntalar el desarrollo espiritual de las personas.

La alcaldesa dijo que es católica y pese a ello asistió al acto convocado por la Alianza de Pastores, pero “"yo acudí como Margarita Arellanes. En ningún momento yo me expresé o señalé mi cargo"”.

Agregó que su intención fue limpia. “"En ningún momento ha sido mi intención el que alguien se pueda sentir lastimado u ofendido; al contrario, en todo momento he sido incluyente en creencias, en preferencias"”.

Arellanes Cervantes dijo haber sido muy cuidadosa en todo momento en velar por la legalidad, aunque aceptó que otras personas puedan interpretar la situación de modo distinto. “"En ningún momento ha sido la intención ofender a alguien"”.

López-Dóriga preguntó que si alguien se hubiera sentido ofendido, ¿le pediría una disculpa?

“"Por supuesto que sí"”, respondió la alcaldesa de Monterrey. Y lo reiteró: “"Si alguien se siente ofendido o excluido, esa nunca ha sido mi intención, la intención de mis actos... Les pediría una disculpa para aquel que se pueda sentir así"”.

Alcaldes y gobernadores son de tiempo completo

Los alcaldes son alcaldes durante las 24 horas, igual que los gobernadores, aclaró el mandatario estatal Rodrigo Medina de la Cruz, al recomendar que lo mejor es separar lo que es de Dios y lo que es del César.

El gobernador no quiso abundar en el caso de la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, quien manifestó que entregaba las llaves de la ciudad a Jesucristo.

“"Uno es gobernador, o alcalde, o la posición legal que ostenta en ese momento, todo el tiempo, y dura, tiene un término constitucional"”.

En su caso, dijo, como gobernador le corresponde gobernar, y es lo que pretende hacer. De esa manera respondió a la pregunta de si entregaría las llaves del estado a Jesucristo.

“"Si es un acto público, si hay declaraciones públicas ante los medios de comunicación, somos personas al final del día, no es como que dejas de ser gobernador y otro sí lo eres, no es algo que se quita o se pone"”, señaló.

REDACCIÓN Y FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL