18 de febrero de 2013 / 01:49 p.m.

Monterrey • La llegada de Margarita Arellanes Cervantes a la alcaldía de Monterrey, los escándalos que abollaron el capital político de Fernando Larrazabal y las divisiones al interior de la neocúpula del PAN trajeron como resultado un reacomodo dentro del a vida interna de Acción Nacional, y a su vez, la conformación de una nueva agrupación que busca tomar el control.

Si bien perdieron el primer round, la autodenominada División del Norte dejó claro este domingo que no es un chisme de columnas, sino un grupo organizado que amenaza al triunvirato gobernante durante casi 7 años, la vida interior del Partido Acción Nacional.

Cansados de trabajar a la sombra sin ser protagonistas, operadores como José Serrano Montoya e Iván Garza Téllez tienen en la nueva administración del municipio de Monterrey su principal semillero.

El primero era señalado como operador del CEN panista desde el 2011, y quien colocó al segundo como jefe del Registro Nacional de Miembros panista.

Serrano, antes cabildero de administraciones como la del nicolaíta, Zeferino Salgado Almaguer, se vuelca ahora en la primera alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, cuya administración y nómina utilizan como incubadora del grupo.

A diferencia de la Trinidad, de la que cuyos líderes insisten en desconocer y catalogar como “"un mito"”, los integrantes de la División del Norte se ostentan orgullosos como tales, aprovechando sus redes sociales.

Integrantes del Cabildo de Monterrey como el síndico David Rex Ochoa o el regidor Benancio Aguirre, funcionarios como Elizabeth Rosas; diputados locales como José Luz, y el alcalde de Juárez Rodolfo Ambriz, quien aún no es parte del PAN, presumen se parte de este grupo.

En número no son suficientes para tener mayorías dentro del próximo Consejo Estatal a renovarse el mes de mayo, tampoco para tumbar una asamblea municipal en Monterrey, pero sí los necesarios para comenzar a cuestionar los liderazgos actuales dentro de Acción Nacional.

En muchos de los casos son los mismos elementos que integraban las filas de Raúl Gracia, Zeferino Salgado y Fernando Larrazábal, pero que no lograron el reconocimiento o las posiciones que buscaban.

La falta de apertura no fue la única que les hizo perder adeptos, la Trinidad recibió un descalabro importante con la reafiliación y constante cuestionamiento sobre la legalidad del padrón de miembros.

GANAR SENADO, PERDER CONTROL

Raúl Gracia Guzmán consiguió un escaño en el Senado pero perdió la mitad de su estructura en el camino: para muestra está la reelección de Américo Ferrara como líder municipal de San Pedro Garza García, en ojos de algunos militantes, la asamblea más desangelada en los últimos años.

La manzana de la discordia se llama Ugo Ruiz Cortés, a quien tuvo que entregar su apoyo como candidato a la alcaldía buscando parar la ofensiva del entonces alcalde Mauricio Fernández Garza, quien tenía pensado un perfil muy diferente para el Senado.

Fuentes del PAN señalan que el ex edil sampetrino habría pactado con el mismo presidente Calderón para darle la cabeza de fórmula del Senado, Héctor Rangel Domene.

La designación de Gracia Guzmán no fue de su agrado, y los ataques entre las candidaturas federales y las locales fueron constantes.

Parar el fuego le costó a Gracia romper su acuerdo con Luis David Ortiz Salinas para la alcaldía de La Joya de la Corona, algo ya acordado con el Comité Ejecutivo Nacional.

La consecuencia: designación directa de regidores en la planilla de Ruiz Cortés y en el Congreso Local. Las redes se hicieron más cortas.

El distanciamiento con el ex alcalde Fernando Larrazábal luego del escándalo de su hermano Jonas, y los problemas con algunos de sus funcionarios de primer nivel dejó alienado al ahora senador de la República.

Sus posiciones en las nóminas municipales y el Poder Legislativo se vieron disminuidas, pero no así sus exigencias, las cuales para algunas fuentes dentro del partido fueron las que dieron origen al surgimiento de la llamada División del Norte.

Antes colaboradores, Raúl Gracia Guzmán y José Serrano Montoya rompieron relaciones hace pocos meses, con ello el surgimiento del cisma y el final de la era de la Neocúpula o la Santísima Trinidad.

LARRAZABAL Y EL BAJO PERFIL

Fernando Larrazábal Bretón se vio obligado al perfil bajo, luego de los escándalos con sus colaboradores más cercanos en el municipio de Monterrey, Miguel Ángel García Domínguez y Dionisio Herrera Duque.

Sin embargo, aún controla la tercera parte del padrón de Monterrey, una buena parte de Apodaca, Escobedo, la zona rural y, a través de Víctor Pérez Díaz y el mismo Herrera Duque, el padrón de Santa Catarina.

Este último municipio acaba de recuperar su calidad de comité municipal luego de haber sido reducido a delegación durante más de 2 años por pugnas internas y acusaciones de malos manejos.

UNIDOS PERO DEBILITADOS

La fortaleza en San Nicolás de los Garza sigue siendo la lealtad en torno a un grupo, un líder indiscutible, pero con un ejército ahora disminuido, pues de casi 3 mil miembros activos que había en 2006, sólo la mitad refrendaron su militancia.

Aun así, el liderazgo de Zeferino Salgado Almaguer, cuyo hermano Pedro gobierna el municipio, no está a debate.

El control del Ayuntamiento, las tres posiciones en el Congreso Local, y la mancuerna con el diputado federal Víctor Fuentes Solís, mayor aspirante a la alcaldía, y operador panista, lo refrendan.

DANIELA MENDOZA