REDACCIÓN
10 de junio de 2013 / 11:39 p.m.

Monterrey.- • Luego de la polémica generada por la alcaldesa regiomontana, Margarita Arellanes Cervantes, donde simbólicamente entregó las llaves de la ciudad a Jesucristo, las organizaciones civiles Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (Cadhac) y Zihuame Mochilla, expresaron su descontento ante este acontecimiento.

Dichos organismos solicitaron, por medio de un comunicado de prensa, la pronta intervención del Congreso del Estado para que exhorte a la presidenta municipal el apego a las normas constitucionales y a su vez que mantenga la constante vigilancia para que no se repitan estas acciones.

Alarmados y con una profunda indignación, es como se refirieron en el documento, en el cual señalaron su descontento por el hecho que se llevó a cabo durante un acto público en el que, según ellos, confundió su feligresía personal y su investidura como presidenta municipal.

Refirieron a su vez, que dicha acción es por demás antidemocrática y antirrepublicana, haciendo mención que Arellanes olvidó que la ciudad es de todos y todas, sin importar si profesen o no una religión, y que con su actuar insultó los ideales en los que se fundó la República.

Haciendo cita a la Constitución Policita de los Estados Unidos Mexicanos, la cual proclama en su artículo 40 que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal y, por otra parte, en el artículo 130 constitucional, que garantiza la separación entre las iglesias y el Estado, ambas organizaciones pidieron al Congreso Estatal demande a la alcaldesa se ciña al ordenamiento constitucional que, según refieren, ha perturbado.