15 de junio de 2013 / 05:08 p.m.

Monterrey  • Dentro de la Casa de Cuna Conchita no se escucha el llanto de ningún bebé.

En este año sólo existe la posibilidad de que una de las 50 familias que han solicitado la adopción en este espacio pueda ver cristalizados sus deseos.

La baja también se percibe en instituciones privadas, incluso en una como ésta donde se ofrece alojamiento a la mujer embarazada que desea dar a su hijo en adopción; a este año, sólo hay una interna en el espacio ubicado en la colonia María Luisa, en Monterrey.

Casa de Cuna Conchita fue la primera en su tipo en toda América Latina y su operación comenzó hace 38 años. Actualmente la institución es dirigida por María del Socorro Villaloz.

“Sí se ha visto disminuido el número de adopciones, y sabemos que en nuestro caso ha bajado la estadística, el conocimiento exacto de por qué es quizá que las mamás deciden quedarse con sus bebés o que se estén llevando a cabo más adopciones directas que también están autorizadas en nuestro estado”, dice.

Ante la baja en la cantidad de niños en adopción, Casa Cuna Conchita ha considerado cerrar desde mitad del año las solicitudes para nuevos candidatos y reabrirlas hasta 2014.

En esta institución sólo se brinda el servicio a matrimonios que ya están valorados definitivamente como infértiles.

La directora cuenta que trabajan bajo el esquema de cesión voluntaria de derechos, donde la mujer ya ha tomado la decisión de dar a su hijo en adopción y una vez que nace y lo registra, firma los documentos, y sólo se debe esperar un plazo de 30 días que marca la ley para dar pie al juicio de adopción.

“Como es una adopción interna es más rápido, porque las mamás acuden con una decisión firme de dejar al bebé por la circunstancia que viven y no pueden mantener al bebé; la chica firma la autorización ante la Procuraduría y de allí esperamos los 30 días para decidir con qué familia se va el bebé”, cuenta.

En 2011 entregaron a 17 niños, y en 2012 a 23, pero los números para este año parece que serán muy bajos, ya que al momento sólo se han entregado cuatro.

Aunque tradicionalmente han trabajado con pequeños desde recién nacidos hasta de año de edad, en estos momentos piensan abrir sus puertas a niños más grandes o incluso adolescentes.

“Estamos abiertos a recibir niños de cualquier edad, tenemos espacio para instalarlos como casa hogar que somos”, dice.

La directora de la institución señala que en ocasiones muchas mujeres no tienen conocimiento del espacio y de las oportunidades que se les brindan, ya que en este lugar les dan alojamiento y atención médica prenatal, hasta el alumbramiento y cuidados posteriores al parto.

Las instalaciones están preparadas para recibir a 10 chicas en dos dormitorios, con un área de esparcimiento, comedor y cocina. Además pueden entrar y salir según sus obligaciones de estudio o de trabajo.

— DANIELA MENDOZA LUNA