25 de noviembre de 2013 / 11:06 p.m.

 

Después de tres intensos años de discos, éxitos, premios y viajes, el cantautor español Pablo Alborán quiere hacer un punto y aparte en su carrera musical y que su próximo trabajo sea mucho más libre, con canciones que suenen más a sí mismo.

"Las próximas producciones tienen que ser más puras, que conecten más conmigo musicalmente y que, cuando escuches el disco, digas, '¡ah, es Pablo Alborán!', y eso es muy difícil", dijo el artista en una conferencia de prensa en la capital mexicana.

Pese a la complejidad de alcanzar esto, insistió, es "un objetivo" que siempre hay que perseguir.

El intérprete malagueño de 24 años se encuentra en México para actuar en dos conciertos en el Lunario del Auditorio Nacional los días 26 y 28 de noviembre y para presentar una nueva edición de su último trabajo, "Tanto".

Sobre el futuro disco, en el que comenzará a trabajar en febrero, Alborán avanzó que le gustaría hacerlo con gente distinta, con productores de Latinoamérica.

"Las canciones sí son más libres y es momento de ponerlas en manos de productores que quiero que me entiendan, que sepan de dónde vengo y, si entienden eso, sabrán llevar el disco a donde la canción los tenga que llevar", apuntó.

El artista dijo que "Tanto" será "un punto de inflexión, un punto y aparte de los tres años de locura", y marcará hacia dónde quiere ir a partir de ahora.

"Estos tres años han sido un aprendizaje para seguir creciendo, para seguir aprendiendo, aportando mi granito de arena y sobre todo ahora el próximo disco tiene como 'background' estos tres años y sé un poco lo que hay que hacer y lo que no", apuntó sobre este nuevo trabajo, en el que probablemente se anime a cantar en otros idiomas.

Alborán hizo un balance de este tiempo en el que se ha convertido en uno de los cantantes pop más populares de España y habló sobre la importancia de mantener el equilibrio, que en su opinión consiste en "ser uno mismo".

Así, contó, hasta ahora la gente ha entendido cómo es y que su vida cotidiana es normal, con "costumbres sencillas" y "caprichos que no cuestan dinero", por lo que, dijo, "no es tan difícil mantener la calma".

"Los focos y las luces y las cámaras están muy bien, tener 20.000 personas en un estadio es un sueño que he podido cumplir, pero volver a la normalidad es siempre necesario", afirmó.

Por ello, añadió, el equilibrio consiste en eso, en disfrutar de las dos cosas por igual y saber que "ningún foco o luz te da poderes artificiales".

EFE