19 de enero de 2013 / 03:36 p.m.

Monterrey  Aún los separan de su tierra casi 9 mil kilómetros. Les faltan por lo menos 40 días de aventura, sorpresas y posibles adversidades.

Pero ellos se mantienen firmes en su propósito de culminar el sueño que empezaron en mayo del año pasado: viajar por tierra desde su natal Argentina hasta Alaska, y regresar de la misma forma a su vivienda.

Son el matrimonio formado por el productor agropecuario Francisco Fernández Campón, de 58 años, y la maestra de Geografía, Patricia Currius, de 53.

Amantes de la aventura y de los paseos, estos esposos de San Javier, en la provincia argentina de Santa Fé, salieron el 10 de mayo de 2012, a bordo de su camioneta Toyota Hilux modelo 2005.

Cargaron con lo más indispensable, dispuestos a recorrer los aproximadamente 18 mil kilómetros que los separaban del Océano Ártico, propósito que cristalizaron el 4 de julio de 2012.

“Es un paseo de aventuras, una travesía de aventuras. Vinimos desde Argentina con rumbo a Alaska. Llegamos a Dead Hors en la camioneta hasta el Océano Ártico”, expresó, contento, Francisco.

Rápido emprendieron el recorrido de regreso, y el 27 de julio llegaron a visitar a sus familiares en San Francisco, California.

El 30 del mismo mes volaron a Argentina dejando su camioneta y equipo, para retornar por aire el 3 de enero de este año. El día 6 reanudaron el recorrido por tierra.

Ambos tomaron en cuenta los riesgos y peligros a los que se enfrentarían, pues no sólo en México existe la violencia causada por el crimen.

“Bueno, la inseguridad (existe) en todos los países de América Latina. Lamentablemente hasta en Argentina tenemos serios problemas. Uno tiene que andar con mucha prudencia, escuchar a la gente del lugar que te dan los consejos”, señaló Patricia.

Uno de los contratiempos que tuvieron fue una falla por derrame de aceite del diferencial delantero, cuando ayudaron a una familia mexicana en Estados Unidos.

“Se nos rompió (el diferencial) por auxiliar a una familia que había caído con una camioneta en la nieve a la salida del Gran Cañón del Colorado. Tiramos para atrás con una línea y nos rompió un sello (de la tracción) de adelante”, manifestó.

Debido a que no encontraron repuestos para su camioneta (a Diesel y de doble tracción), tuvieron que continuar el viaje pese a la falla, pero eso sí, siempre al pendiente de que el sistema no se quedara sin aceite.

Llegaron a una agencia automotriz en Monterrey y aquí les resolvieron el problema, pese a que esas piezas no se venden en México.

Los argentinos aplaudieron la hospitalidad y gentileza de los mexicanos, pero especialmente la de la gente de Monterrey.

“En Monterrey, la patrulla 664, estábamos perdidos en la avenida Benito Juárez, y nos condujo y nos guió con la patrulla hasta el hotel”, comentó divertido el productor agropecuario.

La mañana de este sábado, muy temprano, reanudarían el viaje con la firme intención de vencer los casi 9 mil kilómetros que aún los separan de casa.

 AGUSTÍN MARTÍNEZ